1976 - 24 de Marzo - 2002

20 de marzo de 2002

Las políticas neoliberales entraron en América Latina en las botas del General Pinochet.

El ALCA está entrando en los helicópteros del Plan Colombia.

El terrorismo de Estado de la dictadura militar fue instrumentado para iniciar la dinámica que llevó al actual escenario de desindustrialización, dominio de la especulación financiera, destrucción de la capacidad reguladora del Estado, y la marginación.

La dictadura apeló al terror para frenar la lucha popular, disolver los sindicatos y las agrupaciones políticas. Este orden del terror fue utilizado para generar un “disciplinamiento” de la sociedad que, a través de 30.000 desaparecidos, permitió la reducción de sueldos, la promoción de la liberalización financiera y la instrumentación de una apertura aduanera que golpeó a las industrias y a los trabajadores y trabajadoras.

Pero eso no es todo. La dictadura promovió el endeudamiento externo que sirvió para financiar la especulación y la huida de capitales y, en sus últimos momentos, socializó la deuda privada de las empresas que comenzó a ser pagada por el conjunto de la sociedad.

Y es esa deuda externa la que hoy, a dos décadas de distancia, nos ata; paradójicamente, una deuda que es económica sujeta políticamente a los países endeudados. Es así que decisiones como el voto argentino contra Cuba en las Naciones Unidas, o la intervención en el conflicto colombiano no son gratuitas: Estados Unidos, bajo el lema de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, hace uso de su poderío económico expresado a través de esa deuda injusta para mantener y prolongar su hegemonía en el continente latinoamericano.

Hoy, además de la eterna prolongación de la deuda, la intención norteamericana de expansión sobre nuestro territorio se ve consolidada en el proyecto del ALCA (Area de Libre Comercio para las Américas). Este es presentado ante nuestras sociedades como una forma de apertura de los mercados para un aumento de la prosperidad y de la integración, cuando en realidad sabemos que dejar entrar al potente mercado de EEUU en América Latina es como dejar a un zorro suelto en el gallinero. Aquí están en juego nuestra libertad, nuestra soberanía, y los derechos y conquistas sociales.

ATTAC le dice NO al ALCA!!!