Declaración contra el G8 en Gleneagles, Escocia y condena los atentados en Londres
Buenos Aires, 7 de julio de 2005
En estos días, los presidentes de los 7 países más ricos del
planeta y Rusia se reunen en Escocia para constituir una nueva
cumbre del denominado "G8". Paralelamente a esta reunión se
producen manifestaciones de miles de personas en Edimburgo,
capital de Escocia, y en Sterling, a 25km de donde se da la
hermética reunión.
ATTAC-Argentina, junto con el resto de la red internacional ATTAC,
ya ha participado en otras instancias de movilizaciones en contra
de estas cumbres presidenciales donde 8 personas deciden el
destino de los millones de habitantes del planeta. Esta política
de lobby para que los países más ricos influyan y sigan imponiendo
sus decisiones e intereses en los ámbitos y foros internacionales
como la ONU, el FMI, el Bco. Mundial y la OMC, y no en realidad
nos muestra la manera en que los mecanismos decisorios funcionan
en este mundo globalizado: 8 personas encerradas en una habitación
influyen por sobre las asambleas democráticas de las instituciones
internacionales. En este caso, vale preguntarse ¿en qué democracia
global vivimos?
Los temas pilares de esta reunión del G8 resultan ser el comercio
mundial a través de la OMC, y debido a la presión popular desatada
por la movilización de millones de personas, han debido incluir
temas como el calentamiento global, la deuda pública de los países
pobres (PPME), y los fondos de ayuda para la lucha contra la
pobreza en África.
Sobre el calentamiento global, EE.UU. ya ha declarado nuevamente
que no firmará el Protocolo de Kyoto para no perjudicar la
economía estadounidense. También ha sido crítico en cuanto a
ofrecer flujos de ayuda para combatir la pobreza en África
delegando tal responsabilidad en el Banco Mundial (donde también
posee una influencia de peso). En vez de ello, se le ofrece como
"premio" a los países pobres la apertura de los mercados para las
exportaciones agrícolas de los países desarrollados, con las
correspondientes contraprestaciones que los países pobres deberían
entregar y que se vincula directamente con los conflictos en las
negociaciones de la OMC. Pero ya EE.UU. y la UE expresaron su
resistencia política a esta medida, puesto que ambos mantienen
altos niveles de subsidios para sostener sus producciones
agrícolas locales, subsidios que reclaman ser desarticulados para
todos los demás países del globo. El mundo debe abrirse a ellos,
mientras que ellos conservan sus restricciones al mundo. Eso es el
lo que llaman "libre comercio".
Sobre la deuda pública: las conversaciones de los ministros de
finanzas de los países del G8 del 11 de junio de 2005 avanzaron en
la condonación de la deuda de los 18 PPME -dentro de los cuales se
encuentran casi todos las naciones africanas y algunas
latinoamericanas como Honduras y Bolivia-, a los que se sumarían
20 más en próximas deliberaciones. Pero hay un requisito previo
para poder entrar en este "club de condonados" y es el haber
cumplido con las recetas de ajuste estructural y apertura
económica dictadas por los organismos internacionales de crédito.
El mensaje es claro: primero deberán implementarse las recetas
neoliberales que han aplastado las economías en todo el mundo,
para que luego el G8 evalúe si son "merecedores del perdón". Es
por ello que de los cientos de países del Tercer Mundo, se elije
"perdonar" sólo a 38. Parecen no bastar los ejemplos de catástrofe
económica causadas por las políticas neoclásicas en Malasia,
Indonesia, Turquía, Argentina, Bolivia... y la lista puede seguir
y seguir...
La deuda condonada equivaldría a una ínfima porción del total de
deuda externa existente en los países subdesarrollados. Si bien en
el discurso oficial utilizado la condenación de la duda
posibilitaría a una oportunidad de desarrollo para los países
afectados, que sea solamente un mínima parte también significa
algo cierto: el de perdonar un poco para garantizar su pago...
Debemos expresar nuestra condena contra este chantaje por parte
del G8, y los organismos internacionales de crédito y de comercio.
Pero también debemos ser claros en nuestra condena hacia las
acciones violentas de las que son víctimas los pueblos del mundo.
Por ejemplo en los atentados en Madrid y ahora en Londres, donde
se conocen hasta ahora 37 muertos y 700 heridos como resultado de
una serie de bombas detonadas en el metro londinense en horas de
la mañana. Los actos de violencia perjudican a las poblaciones
civiles y justifican posiciones que endurecen las arremetidas de
los gobiernos conservadores en su "lucha contra el terrorismo",
que abre la puerta para coartar aún más las libertades civiles y
restringir la democracia con las "leyes antiterroristas", la
"patriot act" y medidas similares. Estos actos demenciales nos
insertan a los pueblos en una espiral de violencia que no tiene
fin.
ATTAC-Argentina expresa su más enérgica condena a los atentados y
sus autores, como también nuestra solidaridad hacia las víctimas,
sus familiares y amigos. Los atentados no son respuesta ni
solución a las políticas neoliberales del Imperio. Sí lo son la
toma de conciencia, la participación y la movilización a escala
global, como también la formación de instancias de discusión de
alternativas como la que se dan año a año en el Foro Social
Mundial o las que se darán en noviembre en Mar del Plata,
Argentina, en la III Cumbre de los Pueblos, o en Hong Kong en
diciembre en las manifestaciones contra la próxima reunión
ministerial de la OMC.
Porque donde quiera que ellos estén, nosotros allí estaremos.
¡Contra la dictadura de los mercados!
¡Otro mundo es posible!
Comité de Coordinación
ATTAC-Argentina
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