El Acuerdo Multilateral de Inversiones: más poder para las multinacionales

Bajo el título El Acuerdo Multilateral de Inversiones: más poder para las multinacionales, se celebró una conferencia el pasado 2 de julio organizada por la Unión de Sindicatos de CC OO del Barcelonès (USCOB) para explicar al conjunto de la estructura de la USCOB en qué consiste el Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI).

En la introducción, el compañero Jordi Ribó explicó que la negociación se había dado entre los países de la OCDE donde las multinacionales y el gobierno USA marcan la pauta y que la luz dada a ésta por parte de Le Monde Diplomatique, L’Humanité y en Francia el Observatorio de la Mundialización había frenado el proceso iniciado en 1995. Reclamó más información a las partes que conocen el tema, tales como los gobiernos y el TUAC, que es el comité consultivo sindical que existe en el ámbito de la OCDE.

El ponente del tema fue el compañero Jesús Albarracín, miembro de la Comisión Ejecutiva Confederal de CC OO y economista del Banco de España. Denunció el creciente poder de las multinacionales: 35.000 empresas participan en el 70% del comercio mundial, más del 40% de las transacciones internacionales de mercancía y servicios se realiza entre multinacionales y controlan el 75% de las inversiones mundiales.

En 1991 los 100 grupos industriales mayores del mundo ocupaban a 13.681.000 personas, el 32% del empleo industrial en la UE. Su volumen de facturación era de 311 billones de pesetas y generarían un valor añadido superior al PIB del conjunto de 150 países de los 205 que actualmente existen. Contrariamente a lo que se puede creer, la Unión Europea ocupa el primer lugar con 36 grupos industriales que ocupan a 5.709.000 y le siguen los USA con 35 grupos y 4.698.000 personas, y Japón con 17 grupos y 1.838.000 personas. La Unión Europea hoy es hegemónica en cuanto a grupos industriales.

La influencia en las relaciones políticas y económicas internacionales por parte de las multinacionales es muy importante, han desempeñado un papel decisivo en el proceso de integración europeo y la mayoría de los avances tecnológicos parte de ellas. Además tejen una red de empresas proveedoras, de asistencia, servicio y post venta que dependen considerablemente de las decisiones de la casa matriz y sus enormes volúmenes de capital y cifra de negocio y empleo las colocan en una posición de privilegio a la hora de negociar con los gobiernos. Las multinacionales son la forma organizativa hegemónica del gran capital en el capitalismo tardío, son la forma en que se concreta a final de siglo la ley de concentración y centralización del capital formulada por K. Marx.

Albarracín hizo una breve reseña acerca de los procesos de integración de la producción mundial, tanto del período de entre guerras como de las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el papel del Keynesianismo, la formación y las rondas del GATT, el Mercado Común y las instituciones económicas mundiales para finalizar en el neoliberalismo al que definió como aquella filosofía que concibe al mundo como un gran mercado, donde el capital pueda moverse a su antojo. Tanto Maastricht como el NAFTA (tratado de libre comercio entre USA, Canadá y México), así como la creación de la Organización Mundial de Comercio (OMC), van en esta dirección, y el AMI es la pieza que falta en este diseño neoliberal.

A continuación, Jesús Albarracín pasó a explicar qué rasgos tiene el AMI. Es un tratado con el que las multinacionales intentan liberalizar y proteger cualquier tipo de inversión extranjera, ya sea financiera o real, mediante la definición de un marco legal que se situaría por encima de las soberanías nacionales. Para ello se establecen tres principios:

1— Ausencia de discriminación: los inversores extranjeros deben recibir el mismo trato que los nacionales.

2— Eliminación de cualquier tipo de barreras de entrada al capital extranjero.

3— Los inversores extranjeros deben contar con una serie de derechos frente a las posibles arbitrariedades de los gobiernos nacionales, entre otros:

— Prohibición de nacionalizaciones o expropiaciones.

— Garantía de retorno del capital invertido.

— Libertad absoluta para dar trabajo, no a las cuotas de cualquier tipo.

— Prohibición a los gobiernos de imponer reglas de utilizar materias primas nacionales o compartir conocimientos tecnológicos.

— Derecho de denuncia al estado huésped en el tribunal de elección por parte del inversor.

— Derecho a exigir indemnizaciones inmediatas.

— En el sector audiovisual, supresión de cualquier tipo de cuotas.

Si se firma el AMI se producirá un salto cualitativo en la globalización y en el aumento de poder de las multinacionales y un paso grandísimo en el proceso de desregulación de la actividad económica mundial. Ningún gobierno podrá tomas medidas contra los abusos de las multinacionales, los gobiernos no tendrán soberanía en una parte muy importante de las políticas económicas y por lo tanto se produce un retroceso democrático considerable.

El AMI tendrá unos efectos desastrosos sobre la clase obrera:

a) Se refuerza el carácter de mercancía que tiene el trabajo.

b) Se generaliza la competencia entre trabajadores y se refuerza la tendencia al deterioro de las condiciones de vida y de trabajo.

c) En caso de privatizaciones, el AMI podría impedir a los gobiernos utilizar medidas especiales de reparto.

d) El AMI, a pesar de que incluye referencias a las cuestiones sociales en el preámbulo y en el anexo, no tiene ninguna intención de regularlas, al contrario, deja el poder a las multinacionales y a los gobiernos. No las incluye en ninguno de los artículos del acuerdo y por tanto no tiene ningún valor.

e) Tanto Japón como Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda y el Reino Unido se han pronunciado contra la inclusión de cláusulas sociales.

f) La posición del comité consultivo sindical TUAC de "confirmar el mantenimiento de las normas standard de trabajo" no sirve de nada frente a toda la configuración político-económica del AMI.

g) No hay protección alguna hacia el medio ambiente.

El AMI tendrá unos efectos desastrosos también sobre los países del tercer mundo, puesto que profundiza en el intercambio desigual. Aunque la firma afecta primero a los 29 países miembros de la OCDE, sus efectos sobre el resto del mundo se extenderían y seguramente las condiciones del AMI se convertirán en ultimátum para acceder a los préstamos del Banco Mundial, etc.

A consecuencia de las movilizaciones que han surgido en USA, Canadá y sobre todo Francia, la firma del AMI se ha aplazado a petición del gobierno francés. También el Parlamento Europeo, a iniciativa de la Izquierda Unitaria Europea (grupo al que pertenece IU), ha concluido con una condena al AMI. Por razones muy diferentes parlamentarios de muchos grupos han votado esta condena, desde verdes, comunistas y socialistas hasta formaciones de centro y derecha. La movilización, por lo tanto, si frenó la firma del AMI que debía producirse en mayo, es capaz de echarlo atrás. Es por ello que Albarracín propuso la ruptura del secretismo que ha envuelto esta importantísima negociación y arrojar toda la luz que seamos capaces y extender el debate al conjunto de las organizaciones sindicales y política, y que todas ellas incluyan en sus programas el rechazo al AMI. La situación exige una respuesta sindical unitaria por parte de las organizaciones obreras y sindicales.

En el debate se constató el interés por parte de las casi 200 personas asistentes y se reclamó una posición clara por parte del sindicalismo de clase de CC OO.

Finalmente, Albert Miralles, que presidió la reunión, animó a las personas presentes a informar y debatir en sus estructuras sindicales las causas, los efectos y las alternativas al neoliberalismo.

Previamente, el profesor Lluís Fina explicó los impactos de las políticas neoliberales en el empleo, explicación que fue seguida también con mucha atención.