El Gobierno de las Multinacionales:
Reparto de Poderes en La Ronda del Milenio
Adaptación del monográfico de
Corporate Europe Observatory (CEO),
A
punto de cumplir cinco años de existencia, la Organización Mundial del
Comercio (OMC) se ha labrado una oscura reputación por su comportamiento social
y ecológico. Hasta ahora, sus acuerdos han beneficiado sobre todo a las grandes
empresas transnacionales, lo que no es de extrañar si tenemos en cuenta que la
industria ha participado muy de cerca en el diseño de
Los
mismos. A pesar del rechazo en aumento a la OMC y sus tratados, la Comisión
Europea, con la propuesta Ronda del Milenio (que comienza el próximo 30 de
noviembre en la tercera Conferencia Ministerial), confía en expandir el ámbito
de competencias y poderes de dicha institución. Bien armada con su nueva retórica
para seducir a las ONGs, la Unión Europea sigue modelando sus políticas
internacionales de comercio de acuerdo a los intereses de la industria europea.
En su campaña por la Ronda del Milenio, la Comisión ha refrescado sus vínculos
con la industria, estimulando la creación de redes empresariales que le
indiquen las prioridades por las que luchar en las próximas negociaciones.
Nace la OMC
"Los gobiernos
deberían interferir en el comercio lo menos posible"
- Peter Sutherland, antiguo director general del GATT
La finalización de las negociaciones de la Ronda Uruguay del GATT el 15 de diciembre de 1993 otorgó a la Organización Mundial del Comercio inmensos poderes que afectan a miles de millones de personas. Hoy, con 134 miembros, la OMC tiene un mandato mucho más extenso que su predecesor, el Acuerdo General de Aduanas y Comercio (GATT según sus siglas en inglés).
Ha
A pesar de su apariencia democrática debida a las políticas de participación
igualitaria de sus miembros y toma de decisiones por consenso, la OMC es
extremadamente antidemocrática y nada transparente.
Los
países del Sur tienen muy poquito que decir en los procesos denegociación,
aunque representan a la mayoría de la población mundial. La falta de recursos
humanos y financieros, las negociaciones de los miembros más poderosos a puerta
cerrada y sobre todo, las fuertes presiones bilaterales de Estados Unidos y la
Unión Europea (UE) han hecho que en muchos casos los países periféricos
acepten acuerdos que van en contra de sus intereses.
Aunque cubiertos con una generosa capa de retórica en pro de la globalización,
los objetivos de la Unión Europea en cuanto a políticas internacionales de
comercio e inversión siguen siendo brutalmente inflexibles. Desean el acceso
sin trabas a los mercados para las multinacionales europeas, y buscan el
desmantelamiento de regulaciones locales para crear un `campo de juego nivelado´.
Una lógica similar gobierna las políticas adoptadas por otros poderes
mundiales, que han unido sus fuerzas en la Organización Mundial del Comercio
para desmantelar los obstáculos al comercio y las inversiones en los países
menos industrializados. La Unión Europea y Estados Unidos preparan posiciones
comunes de forma bilateral dentro de la Sociedad Transatlántica Económica
(TEP, Transatlantic Economic Partnership) y dentro del llamado `Quad´ (Estados
Unidos, Unión Europea, Japón y Canadá).
A finales de los 90, varias disputas comerciales entre la Unión Europea y
Estados Unidos han sacado a la luz pública los poderes únicos de la OMC
para el cumplimiento de sus normas. Sus armas más poderosas son el sistema de
resolución de conflictos y disposiciones de represalias cruzadas. En el sistema
de la OMC, cualquier estado miembro puede denunciar ante el sistema de resolución
de conflictos las normas o políticas de otro estado miembro que considere
restrinjan el libre comercio. Cuando el panel - compuesto por burócratas
inelectos - decide que un país no ha cumplido las normas de la OMC, el ofensor
debe modificar su legislación o afrontar sanciones comerciales del país
denunciante en cualquier sector de su economía, que no tiene por que ser el
mismo que dio lugar a la disputa. Además puede verse sancionado con importantes
multas.
Durante los primeros 4 años de su existencia, el mecanismo de resolución de
conflictos se ha usado sobre todo en disputas entre Estados Unidos y la Unión
Europea. Sus primeras decisiones (recordemos la guerra de los plátanos o la
carne con hormonas) ofrecen una imagen inquietante de lo que podemos esperar en
el futuro. Los siguientes casos son dos ejemplos de cómo
las asociaciones industriales usan el sistema de la OMC para perseguir
sus intereses.
Carne con Hormonas a la Fuerza
En enero de 1989, la Unión Europea, aplicando el principio de precaución,
consideró poco convincentes las alegaciones de seguridad por parte de la
industria estadounidense e impuso una prohibición sobre la importación de
carne y leche tratada con hormonas. La prohibición también abarcaba a los
productores de la UE. A primeros de mayo de 1997, los tres miembros de un
En Estados Unidos es muy frecuente el uso de hormonas (en 1995 un 90% de su
ganado se trataba con algún tipo de hormonas), para incrementar la producción
de leche. Además de la rBST, la conflictiva hormona recombinante de crecimiento
bovino de Monsanto, se emplean otro tipo de hormonas `naturales´ como el
estradiol y la testosterona. Así la prohibición europea levantó ampollas
entre la industria estadounidense. En respuesta a la fuerte presión de
Monsanto, la Asociación Nacional de Ganaderos de EEUU, el Consejo de Exportación
de Lácteos, la Federación Nacional de Productores de Leche y otros grupos de
intereses, el entonces Representante de Comercio de EEUU (y en la actualidad
miembro de la junta directiva de Monsanto) Mickey Kantor llevó la queja contra
la prohibición de la UE ante la OMC.
En la Unión Europea, grupos industriales como FEDESA, la principal organización
de lobby de la industria europea de productos de salud animal, y la Federación
Europea de Asociaciones de la Industria Farmacéutica (EFPIA), ambos miembros de
EuropaBio (el principal grupo de presión de ingeniería genética en la UE),
presionaron a la Comisión para que levantara la prohibición, que también
afectaba a las industrias europeas. La presión de las organizaciones de
protección de los consumidores y otros grupo hizo comprender a la Comisión que
el levantamiento de esa prohibición era una patata caliente en política.
Apoyada por evidencias cada vez mayores de que ciertas hormonas naturales y sintéticas
están ligadas a una mayor incidencia de cánceres, la Comisión decidió no
levantar la prohibición, a pesar de la decisión de la OMC.
Esta decisión es la primera hasta ahora basada en el Acuerdo Sanitario y
Fitosanitario de la OMC, que requiere que cualquier restricción por motivos de
seguridad y sanidad alimentaria se base en pruebas científicas, y acepta normas
acordadas internacionalmente, como las adoptadas por Naciones Unidas, como
justificación para tomar medidas comerciales proteccionistas.
Como
la Organización de Alimentación y Agricultura de Naciones Unidas (FAO)
consideró que las hormonas eran seguras, el Tribunal de la OMC decidió que la
prohibición de la Unión Europea estaba injustificada y debería levantarse. La
decisión sienta un precedente peligroso, que podría aprovecharse en la batalla
que sostiene Estados Unidos para mejorar el acceso de sus productos de ingeniería
genética a los mercados europeos.
Massachusetts-Birmania:
Pasando por Encima de los Derechos Humanos
En Estados Unidos, diversos estados y localidades han expresado desde hace
tiempo sus inclinaciones políticas por medio de la promulgación de leyes de
`compra selectiva´, que ponen presión sobre las empresas transnacionales para
que dejen de hacer negocios con regímenes represivos. Por ejemplo, desde 1996
Massachusetts ha impuesto una sanción del 10% sobre los bienes y
servicios provistos por empresas que tengan intereses financieros en
Myanmar. Antes conocido como Birmania, Myanmar es célebre por los brutales
abusos de su gobierno militar. Hasta ahora Siemens, Unilever y varias compañías
japonesas están entre las que han sido penalizadas por la legislación de
Massachusetts.
El Consejo Nacional de Comercio Exterior (NFTC), una coalición de unas 600
industrias e instituciones financieras con sede en EEUU, ha llevado a juicio al
Estado de Massachusetts por dicha ley. En un intento de distanciarse de las
acusaciones de que pone los intereses económicos por encima de los derechos
humanos, el NFTC creó un grupo fachada llamado USA Engage , que se presentó
oficialmente en una conferencia de prensa en abril de 1997, en la que se definían
como una "coalición de base amplia que representa a americanos de todas
las regiones, sectores y segmentos de nuestra sociedad". De
inmediato iniciaron una campaña intensiva de lobby en Washington DC contra las
leyes de compra selectiva.
En Europa, empresas como Ericsson, Unilever y Siemens, también vieron en la ley
de Massachusetts un precedente peligroso que había que aniquilar.
La
industria movilizó sus fuerzas para que la Comisión Europea llevara la cuestión
ante la OMC. Varios pesos pesados japoneses como Mitsubishi,Sony y Nissan,
algunos de los mayores afectados por la ley de Massachusetts, aplicaron la misma
presión al gobierno japonés.
Así no supuso ninguna sorpresa que en octubre de 1998 la Unión Europea y Japón
reclamaran la creación de un tribunal de la OMC, con el argumento de que la ley
de Massachusetts era discriminatoria y suponía una violación de las normas de
la OMC sobre contratación pública. Aunque la Unión Europea paralizó el panel
en febrero de 1999 (quizás en un movimiento de conciliación en la amarga
guerra de los plátanos con Estados Unidos), ha amenazado con resucitar el caso
si el gobierno federal estadounidense no toma acciones contra el estado de
Massachusetts.
El caso Massachusetts-Birmania despierta muchos interrogantes sobre la soberanía
local y nacional y la primacía del comercio sobre los objetivos sociales, a la
par que destaca el irregular equilibrio de fuerzas dentro de la UE. En
septiembre de 1998, el Parlamento Europeo aprobó una resolución en la que se
llamaba a la Comisión a poner fin a todo comercio, turismo e inversiones de
empresas con base en la UE en Myanmar, y criticaba la decisión de la Comisión
de invocar un tribunal de conflictos de la OMC.
Aún
así, según un portavoz de la Comisión, "violar las normas de la OMC no
ayuda a nadie. La clave en este caso es el fracaso de Estados Unidos en hacer
honor a sus compromisos internacionales."
Participación de las
Multinacionales en las Negociaciones de la OMC.
En muchos casos, las principales beneficiarias de los acuerdos de la OMC han
sido las empresas transnacionales, que han influenciado directamente las
posiciones de los países más poderosos. Este fue el caso durante las
negociaciones de la Ronda Uruguay del GATT, cuando se diseñaron el grueso de
los acuerdos de la OMC. Además de atraer a los países del Sur bajo el GATT y
su disciplina y añadir nuevas áreas a la agenda comercial, la Ronda Uruguay
concedió a las empresas del Norte un mayor acceso a los mercados de los países
del Sur. La Ronda de siete años, que comenzó en 1986, ayudó a los países del
Norte y a sus multinacionales a conseguir una mayor liberalización en los
sectores en los que tenían ventaja, como servicios,e introdujo derechos de
propiedad intelectual y otras medidas protectoras para las actividades de las
multinacionales.
El lobby más enérgico tuvo lugar en Estados Unidos. No sólo muchas
multinacionales a título individual presionaron para conseguir una mayor
liberalización del comercio y apertura de los mercados, sino que se crearon
coaliciones industriales que pujaban por la inclusión de determinadas áreas
bajo el régimen del GATT. Durante los primeros años de la Ronda Uruguay, los
grupos de presión de la industria europea no participaron intensivamente en las
negociaciones. La industria europea sólo inició esfuerzo serio de lobby cuando las negociaciones llegaron a
un punto muerto por el acuerdo de agricultura. Según explica Keith Richardson,
anterior secretario general de la Mesa Redonda Europea de Industriales (ERT):
"Lo que hemos intentado decir a los gobiernos es: haya las dificultades que
haya, lo más importante es lograr un acuerdo general, porque es lo que
beneficiará al total de la industria europea. Y la visión de conjunto es más
importante que las dificultades concretas. Es un mensaje bastante difícil, y la
única manera de hacerlo es con reuniones cara a cara."
Mientras que la ERT se centró en los gobiernos nacionales, UNICE, la patronal
europea, trabajó codo con codo con la Comisión Europea para llevar las
negociaciones a un fin. Los analistas de UNICE rumiaron cuidadosamente todas las
propuestas antes de escupir de vuelta a la Comisión las posiciones de la
industria. Los siguientes ejemplos, que tratan sobre los acuerdos de TRIPS y
Servicios Financieros, muestran con mayor detalle como las empresas
transnacionales han trabajado para modelar los acuerdos de la OMC según sus
intereses.
Colando TRIPS en
la Agenda
"La industria ha identificado un grave problema del comercio internacional.
Ha diseñado una solución, la ha reducido a una propuesta concreta y se la ha
vendido a su gobierno y a otros ... Las industrias y los mercaderes del comercio
mundial han jugado de forma simultánea el papel de pacientes y médicos".
- James Enyart, Monsanto.
El Acuerdo TRIPS (Aspectos Relativos al Comercio de los Derechos de Propiedad
Intelectual), concede a las empresas el derecho a proteger su `propiedad
intelectual´ en todos los países miembros de la OMC, lo que obliga a los
estados a aplicar determinados sistemas de protección entre los que se incluyen
las patentes. TRIPS es un invento de una coalición industrial con miembros de
Estados Unidos, la Unión Europea y Japón. El Comité de Propiedad Intelectual
(IPC, Intellectual Property Committee),que reúne 13 grandes multinacionales
estadounidenses entre las que se encuentran DuPont, Monsanto y General
Motors, se creó con el objetivo explícito de colocar los derechos de propiedad
intelectual en la agenda del GATT.
Según un antiguo empleado de Monsanto, una de las primeras tareas del IPC fue
realizar `trabajo misionero´ en Europa y Japón para ganarse el apoyo de varios
pesos pesados industriales en la campaña de TRIPS. UNICE y la organización
comercial japonesa Keidanren fueron conversos fáciles. En 1998, un documento
preparado por la industria, el "Marco Básico de las Disposiciones del GATT
sobre Propiedad Intelectual", se hizo un hueco en las negociaciones de la
Ronda Uruguay tras una campaña de lobby tanto en Ginebra como a escala
nacional. La posición presentada por la delegación de EEUU (con 96 de sus 111
miembros provenientes del mundo empresarial) era extraordinariamente similar a
la propuesta de la industria.
La
mayor parte de la biodiversidad mundial, de la que se derivan muchas patentes
farmacéuticas y agrícolas, se encuentra en los países del Sur.
Según
los cálculos hasta un 80% de las patentes sobre tecnologías y productos en países
periféricos están en manos de multinacionales. Este desequilibrio, junto
con las inquietudes sobre las implicaciones ética de la propiedad privada sobre
la vida, incitó a varios países del Sur a oponerse con fiereza durante las
negociaciones de TRIPS a todas las formas de patentes sobre la vida. El
compromiso al que se llegó fue la llamada `cláusula de biodiversidad´, que
permite a los países excluir plantas y animales de la patentabilidad con
la condición de que desarrollen un sistema sui generis de protección. Esta cláusula
debe revisarse en 1999,lo que ha
mantenido a las máquinas de lobby trabajando a toda velocidad. Estados Unidos,
ahora apoyado por la UE, Canadá y Japón, quiere que los países del Sur
adopten un sistema próximo al de patentes, pero éstos parecen determinados a
permanecer firmes, y proponen entre otras cosas excluir definitivamente la
biodiversidad de TRIPS.
Preocupada de veras por la firme postura de los países de Sur, la sociedad
civil y algunas instituciones internacionales como la Convención de
Biodiversidad de Naciones Unidas, la industria está juntando fuerzas para
resistir cualquier debilitación de los derechos que le otorga el TRIPS y
presiona a sus gobiernos para que no cedan. Si la industria se sale con la suya
los países del Sur verán aún más debilitado su control sobre sus recursos
biológicos, a la par que se ignorarán las consideraciones éticas, socioeconómicas,
culturales y ecológicas, reduciendo la patentabilidad de la vida a una mera
cuestión de intereses comerciales
El Acuerdo de
Servicios Financieros: al Servicio del Norte.
" Este acuerdo es como recuperar el vecindario. Necesitamos un policía en
-
Gordon Cloney, del Consejo Internacional de Seguros de Estados Unidos.
En 1997, se firmaron tres nuevos acuerdos dentro del marco de la OMC.Uno
En
diciembre de 1997, se firmó un tercer acuerdo, sobre la liberalización del
sector de servicios financieros, que incluye bancos y seguros. Estas "joyas
de la corona de la OMC", como las llamó el entonces comisario europeo de
comercio Sir Leon Brittan, fueron el resultado de una presión continua por
parte de la UE y EEUU sobre los países del Sur. Los tres acuerdos se diseñaron
en estrecha colaboración con empresas europeas y estadounidenses.
Esto
se puede ver claramente en el caso del acuerdo de servicios financieros, que
Brittan destacó como un modelo de participación de la industria a seguir en
futuras negociaciones.
El
Acuerdo, que entró en vigor el 1 de marzo de 1999, eliminará muchos obstáculos
para las empresas de servicios financieros que quieran entrar en los mercados
`emergentes´ del Sur, que hasta hace poco tenían políticas encaminadas a
proteger los sectores domésticos de la banca y los seguros.
Firmaron
el acuerdo 70 miembros de la OMC, y se predice que liberará más del 90 % del
mercado mundial de servicios de seguros, banca y corretaje.
Los
intereses económicos son obviamente enormes. Se calcula que los activos
Las negociaciones sobre servicios financieros eran una reliquia no resuelta
durante las negociaciones de servicios (GATS) de la Ronda Uruguay.
Tras
la retirada de Estados Unidos en 1995, se firmó un acuerdo provisional entre
unos 60 países, y en abril de 1997 se reabrieron las negociaciones. Ahora tomó
el liderazgo la Comisión Europea, que se embarcó junto con Estados Unidos en
una campaña para convencer a los renuentes países asiáticos de las bondades
de liberalizar el sector. El tercer socio de ese trabajo de equipo fue el Grupo
de Líderes Financieros (FLG; Financial Leaders Group). El papel del FLG,
compuesto por más de 50 de los mayores bancos y compañías de seguros del
mundo, fue "identificar los obstáculos al comercio en otros países";
obstáculos que luego las delegaciones de la UE y EEUU ponían en la agenda de
las negociaciones. A Brittan le gustó tanto la experiencia que a los pocos
meses de la firma declaró: "El ejemplo del Grupo de Líderes Financieros
de la UE y EEUU, un grupo de líderes comerciales para proporcionar un ímpetu
de alto nivel a las negociaciones,
Será
necesario un acuerdo similar para la próxima ronda de negociaciones de
Los países del Sur no se mostraron tan radiantes por la firma del acuerdo, que
firmaron con la esperanza de atraer inversión directa extranjera y financiación.
La UE, EEUU y sus empresas argumentaron que la apertura de los mercados haría a
la industria de la banca y los seguros de esos países más eficientes al
aumentar la competencia. Pero la perspectiva de las empresas de servicios del
Sur compitiendo en los mercados del norte es del todo ilusa. Se solidificará así
un ciclo financiero de por sí injusto, en el que los beneficios volarán de
vuelta a los accionistas en la UE, EEUU y Japón.
Las Políticas
Comerciales de la UE y el Vacío Democrático
El
proceso de unificación europeo ha traído un importante vacío
Una de las áreas donde esto es más patente es en la toma de decisiones
"La Comisión es como un perro con una correa muy larga",
comenta Michael
Globalización en
Crisis, Indiferencia de la UE
-Anterior
Comisario Europeo de Comercio Exterior Sir Leon Brittan
La crisis financiera de los últimos años, que ha infligido un gran
Sin embargo, la unión Europea se niega a reconsiderar el actual modelo
A diferencia del prometido ´efecto goteo´ del crecimiento económico
Basado
en el comercio internacional, la brecha mundial entre ricos y pobres
Las
desigualdades y polarización de las rentas también crecen dentro de un
La CNUCD culpa de estos desarrollos a la rápida liberalización de las
Las
desigualdades crecientes son el pan de cada día, incluso en la
Los obvios beneficiarios de las políticas de comercio e inversiones
La Ofensiva de la
Ronda del Milenio
Leon Brittan tomó la iniciativa desde la Comisión Europea y se dedicó a
promover con energía el inicio, tras la Conferencia Ministerial en noviembre de
1999 en Seattle, de una nueva ronda de negociaciones de la OMC que cubra un
amplio abanico de temas. Además de los temas de la `agenda acordada´,
agricultura, derechos de propiedad intelectual y servicios, la Comisión ha
propuesto la iniciación de negociaciones sobre acuerdos de inversiones,
contratación pública, política de competencia y otras áreas.
Parece
que de forma lenta pero segura la Comisión se ha ganado el apoyo
Cuando en 1995 comenzaron oficialmente las negociaciones dentro de la
Sin
embargo, los países del Sur se rebelaron contra el MIA desde el principio,
temerosos de que afectaría "la capacidad de los gobiernos nacionales para
regular los flujos de inversión directa extranjera para apoyar los objetivos y
prioridades de desarrollo nacional." A pesar de esta oposición y
tras un proceso de los menos democrático en el que sólo participaron unos 30
países, se creó un grupo de trabajo dentro de la OMC para estudiar las
relaciones entre el comercio y las inversiones. Tras dos años de reuniones, y
en el tenso clima político que había provocado la oposición popular al AMI,
el grupo de trabajo de inversiones anunció en su informe final de diciembre de
1998 que no harían ninguna recomendación, y que seguirían con las
discusiones. A pesar de estos desarrollos, la posición de la Comisión no
ha cambiado desde 1995. Sigue siendo un proponente incondicional de
negociaciones sobre inversiones dentro de la OMC, como ha demostrado
Pascal
Lamy, el nuevo comisario de comercio. Durante la conferencia anual del
La Comisión sabe que las negociaciones sobre inversiones en la OMC no
Muchos gobiernos del Tercer Mundo, ONGs y movimientos sociales se oponen a
Respecto al tema de la contratación pública, la UE confía en prevenir que los
gobiernos del Sur den preferencia a ciudadanos o empresas locales a la hora de
optar a contratos con el sector público (como la construcción o equipamiento
de hospitales, escuelas, infraestructura, etc.). Traer la contratación pública
bajo el régimen de la OMC con su principio de ´tratamiento nacional´
significaría que las empresas extranjeras deben disfrutar las mismas (o
mejores) oportunidades para lograr los contratos que las locales. Cuando los
inversores extranjeros se quejen de tratamiento discriminatorio, podrían llevar
el caso ante el sistema de resolución de conflictos de la OMC con la
intermediación de su propio gobierno, y reclamar medidas compensatorias y de
represalias.
A las multinacionales se les cae la baba pensando en el mercado que puede
suponer la contratación pública, que en muchos países del Sur representa del
20 al 30% del PNB total. En la mayoría de los países periféricos, en los que
el estado es el principal agente económico, la contratación pública es uno de
los pocos modos de guiar el desarrollo económico al permitir que se desarrolle
la industria local. Como en el caso de las inversiones, las normas de la OMC
sobre política de competencia y contratación pública se presentan como algo
necesario para la obtención de un `campo de juego nivelado´. Pero la realidad
es que la competencia igualitaria entre multinacionales gigantes y pequeños
productores locales en los países del Sur conducirá a la extinción masiva de
los últimos
Las Muchas Caras de la Comisión
Sir Leon Brittan ha usado todos los argumentos que se puedan imaginar
Tras un tiempo, quedó claro para las organizaciones involucradas que la
En el sector servicios, la Comisión ha animado a las empresas europeas del
La
ESN está muy relacionada con el Grupo de Líderes Europeos de Servicios
También el Diálogo Comercial Transatlántico (TABD) está muy interesado en
las próximas negociaciones sobre servicios, a través de las que esperan
introducir muchos de los elementos del AMI. Asesorar a las administraciones de
Estados Unidos y la Unión Europea en sus posiciones en las negociaciones de la
OMC es una de las funciones de los más de 100 líderes empresariales que
participan en el TABD. Fueron precisamente la Comisión y el gobierno de
Estados Unidos los que en 1995 crearon el TABD, con la misión de identificar
los obstáculos al comercio y establecer posiciones comunes en la OMC. El plato
fuerte en la lista de deseos del TABD para la ronda de la OMC, que presentó en
su conferencia anual en Berlín los días 29 y 30 de octubre, era la mayor
liberalización mundial del sector servicios, que con temas como educación,
sanidad, energía, turismo o transporte, supone el
60% de los flujos de inversión directa extranjera mundial.
Pascal Lamy aprovechó la oportunidad para asegurar a la industria en Berlín
que va a seguir en la línea de Brittan. "La nueva Comisión os va apoyar
tanto como la anterior", les prometió a los empresarios
asistentes, "haremos lo que tengamos que hacer, y será más fácil si
vosotros establecéis las prioridades". También les animó a colaborar en
el esfuerzo para convencer a la opinión pública de las ventajas de la
globalización: "creo que la industria tiene que hablar, y argumentar que
la liberalización del comercio, como la globalización en general, es buena
para nuestra gente."
El que la Comisión participe activamente en la creación de nuevas estructuras
de grupos industriales que apoyen la Ronda del Milenio y participen en las
negociaciones, es también una táctica que dará más fuerza a su postura
frente a los estados miembros. Como señala la académica estadounidense Maria
Green-Cowles, "al trabajar codo con codo, las empresas y la Comisión
presentan a los estados miembros una estrategia para las negociaciones
`pre-aprobada´ por la industria europea."
Las Campañas de la Industria
"En la ICC no queremos ser ni la amante secreta de la OMC ni entrar por la
Varios
grupos de presión industriales muy influyentes han tramado sus
Tal
es el caso de UNICE, la patronal europea, que participa activamente en
La
propia Comisión se ha subido al carro del medio ambiente, con su
La
Mesa Redonda Europea de Industriales (ERT) ha abogado desde hace tiempo
por la liberalización de las inversiones, siendo su objetivo principal un
acuerdo dentro de la OMC. Ya en 1993 la ERT hablaba de la necesidad de "un
GATT de inversiones" , punto que ha repetido en los cinco informes sobre
inversiones que su grupo de trabajo Norte-Sur ha publicado desde entonces. La
ERT ha creado un grupo de trabajo sobre relaciones económicas extranjeras,
liderado por Peter Sutherland, en la actualidad presidente de
BP y asociado de Goldman Sachs International (y con anterioridad ministro
de justicia irlandés, comisario europeo de competencia de 1985 a 1989 y
director general del GATT y la OMC entre 1993 y 1995). El secretario general de
la ERT, Wim Phillippa, se ha referido a Sutherland como el arma secreta de la
organización: "sus conocimientos, su experiencia, sus contactos" harán
a la ERT "más proactiva" y le dará "la posibilidad de acelerar
acontecimientos". El nuevo enfoque pragmático de la ERT incluye el
aceptar también las cláusulas sociales y medio ambientales en la OMC.
La
Cámara Internacional de Comercio (CIC), uno de los pesos pesados
Siguiendo
su tradición de grandes campañas, la Cámara inició en lsegunda mitad de 1998
una en favor de la Ronda del Milenio, y afirma haber mantenido ya varios
contactos con la OMC sobre las nuevas áreas a incluir. En mayo de 1999, una
delegación del grupo se reunió con el canciller alemán Schroeder para
presentarle sus reivindicaciones para la cumbre del G-8, que tendría lugar dos
semanas más tarde. La agenda de la Cámara, como la de otros grupos
industriales, coincide en las nuevas áreas propuestas por la Comisión Europea,
pero apenas muestra alguna señal de una postura más suave, que busque el
consenso. En su mensaje pide a los gobiernos del G-8 que se aseguren de que los
Acuerdos Multilaterales de Medio Ambiente (AMMAs) y los programas de
ecoetiquetado no se interpongan en el camino del libre comercio. En su hambre
por un acuerdo mundial de inversiones, la CIC está intentando persuadir a los
gobiernos de los países periféricos de que a diferencia de lo que opinan
muchas organizaciones, tal acuerdo favorecería sus intereses. "Si ha
habido alguna vez una pieza de legislación internacional que vaya en interés
del mundo en vías de desarrollo, ese es un acuerdo exhaustivo y uniforme que
gobierne la inversión directa extranjera", afirmaba la secretaria general
de la CIC Maria Livanos Cattaui en una visita reciente a Sudáfrica.
Luchando
Contra la Ronda del Milenio
Cada
vez más movimientos tanto en el Norte como en el Sur se están
Sólo
el tiempo revelará el éxito del intento de la Comisión de seducir la
`sociedad civil´ . Aunque las tácticas de `lavado en verde´ pueden sin duda
persuadir a algunas ONGs, las campañas contra la Ronda del Milenio está en
alza. Una declaración de marzo de 1999 que rechaza la Ronda y exige "un
cambio de rumbo y desarrollar un sistema de relaciones comerciales y de
inversiones alternativo, humano y sostenible" , ha sido firmada por más
de 1.200 grupos. Pero una condición para cualquier cambio es que los gobiernos
dejen de diseñar sus políticas alrededor de los intereses de las grandes
multinacionales. La OMC es una pieza clave del actual sistema mundial de
comercio, cada vez más injusto e insostenible, y oponerse a la Ronda del
Milenio, que sólo haría más sólida esta pieza, es una de las luchas
principales contra la ideología neoliberal dominante.