Entrevista a Mike Moore
Director General de la Organización Mundial de Comercio (OMC):
"Seattle fue deprimente” Pepa
Roma,
Nacido hace 50 años en Whatakane, Nueva Zelanda, en el seno de una familia
modesta, Mike Moore fue peón de albañil, obrero en una industria de
empaquetado de carne, y militante sindical, antes de convertirse, a sus 23 años,
en el miembro más joven del Parlamento neozelandés como diputado del Partido
Laborista. Tres años después perdió su escaño y casi la vida a causa de un
tumor cerebral.
Siguieron años de cama y lecturas de los que salió con la convicción de que
el comercio era el corolario natural del tradicional internacionalismo de
izquierdas. Una conversión al neoliberalismo sin matices ni concesiones que
sorprendió a todos y que Moore se aplicaría a defender con convicción.
A pesar de carecer de estudios universitarios, este infatigable luchador contra
toda forma de proteccionismo ha sido ministro en varias ocasiones. Considerado
un hombre escorado hacia Washington, su nombramiento al frente de la OMC el
pasado septiembre al finalizar el
mandato del italiano Renato Ruggiero desató una batalla entre los países
miembros que pospuso en varias ocasiones su nombramiento.
Pugna que sólo se resolvió con la solución salomónica de dividir el mandato
de seis años en dos, con lo que deberá dejar paso al tailandés Supachi
Panichpaki a los tres años. Hombre de aspecto y modales campechanos, que habla
con la llaneza de quien se dirige a un niño, asiste a esta entrevista acompañado
por un consejero de prensa americano, Rockwell, que no sólo interviene para
parar preguntas indeseadas, sino también para terminar muchas de las frases de
Moore.
Pregunta. ¿Qué llega de las protestas de la calle hasta este lugar tan
tranquilo?
Respuesta. Hoy sólo se han acercado unos cuantos hasta las puertas de nuestra
sede, pero eso no es nada, despues de los treinta mil de Seattle.
P/ ¿No siente nostalgia de su época de militante sindical, cuando usted estaba
en el lado de los que hoy se manifiestan en las calles?
R/ ¡Oh, sí, un poquito!
P/ ¿Sabe que el principal blanco de la protesta de hoy en las capitales de todo
el mundo son el libre comercio y la Organización Mundial de Comercio que usted
dirige?
R/ Ah, sí, y lo encuentro un gran honor. Si se quieren manifestar, que lo
hagan. Es bueno manifestarse. Y me parece normal sentirse indignado ante el
hambre y las condiciones de vida que persisten en algunas partes del mundo. Pero
yo creo que están equivocados. ¿Cómo quieren que saquemos a la gente de la
pobreza si no es con más inversiones,
libertad de comercio? Se equivocan al vernos como problema en lugar de como la
solución.
P/ ¿Les han hecho cambiar de opinión en algo Seattle y las protestas que han
venido después?
R/ Seattle fue muy deprimente para los que trabajan en la OMC. ¿Sabe usted? Aquí
tenemos un equipo de grandes profesionales, y resulta que cuando les llega la
oportunidad de ayudar a los países que necesitan inversiones para que la gente
del mundo salga de la pobreza, se encuentran con que no pueden hacer su trabajo.
Claro que el fracaso no
se debió a los manifestantes, sino a la falta de flexibilidad de los países
negociadores.
P/ ¿Qué fuerza atribuye al movimiento de protesta contra la mundialización
que vimos en Seattle?
R/ El sentimiento contra la mundialización crece, los sindicatos tienen más
fuerza, pero creo que es más una coalición de gente que sólo va a la contra
que con objetivos comunes, donde se juntan el vegetariano con el ecologista para
echar un montón de caca de vaca ante las puertas del Banco Mundial. Al menos
los manifestantes de hoy en Londres son más coherentes cuando dicen que quieren
que la sociedad deje de estar gobernada por la propiedad, lo que significa
terminar con la propiedad privada, ir a una sociedad sin leyes. Puro
anticapitalismo.
P/ Sin embargo, lo que piden hoy los sindicatos americanos y europeos y la mayoría
de los manifestantes que han salido a la calle en todo el mundo no es el fin de
la propiedad privada, sino sólo garantías laborales y industrias y las
inversiones no huyan de un país a otro en busca de mano de obra constantemente
más barata y explotando recursos sin control.
R/ Me pregunto qué tipo de mundo quieren en el que los negocios no estén
regidos por las empresas y sus accionistas. ¿Quién cree usted que debería
regir las empresas?
P/ Parece que lo que se cuestiona desde la calle no es quién dirige las
empresas, sino quién dirige el mundo.
R/ Si el peligro para el mundo
son las grandes corporaciones, ¿cuál es entonces la alternativa? Todavía no
he conocido a un dirigente de un país en desarrollo que se oponga a que las
multinacionales entren en su país. Al contrario, lo que te piden son más
inversiones. Los países a los que les va bien son aquellos que reciben
inversiones extranjeras. Son los que crean los lugares de trabajo y nos permiten
alimentar a nuestros niñitos. Y una de las tragedias y causas del
atraso de África es que recibe menos del 1% de las inversiones mundiales.
P/ Para que no abandonen el país
en busca de lugares más rentables, ¿es partidario de regular las inversiones
con algún tipo de impuesto como la Tobin Tax?
R/ No soy yo quién para pronunciarme sobre mecanismos de control como la Tobin
Tax, son los Gobiernos a los que les corresponde decidir. Pero, por lo que he oído,
muchos de los que defendían algo así han terminado por rechazar la idea.
P/ ¿No les ha hecho cambiar de opinión nada de lo que se dice en la calle?
R/ La principal lección que hemos extraído las instituciones internacionales
de las protestas contra la OMC, el FMI y el Banco Mundial en Seattle y
Washington es que las instituciones
internacionales debemos trabajar más en comunicarnos con la gente para cambiar
la imagen que tienen de nosotros y recordarles que nos debemos a los países y a
sus gentes, que nos limitamos a hacer lo que quieren sus Gobiernos. Por ello,
dedico ahora buena parte de mi tiempo a visitar el Congreso de Estados Unidos,
Parlamentos europeos, y pronto visitaré el español, para explicarles y
convencer a la gente de que nos debemos a ellos y a sus representantes.
P/ Además de organismos distantes de la gente, son organismos que tienen fama
de tomar importantes decisiones económicas a espaldas de la luz pública, ¿cómo
cree que les afectará la instalación en Ginebra del observatorio para vigilar
todos los movimientos y decisiones de la OMC que acaba de ser creado en la reunión
internacional contra la
globalización celebrada en Boston para las ONG y algunas de las fundaciones más
prestigiosas del mundo, como la suiza Fundación para el Progreso del Hombre?
R/ Pueden venir a vernos cuando quieran. El otro día recibí ya a José Bové.
Vino con salchichas, y ¿sabe qué?, me pareció un tipo divertido.Puede que José
Bové represente a una parte de los campesinos franceses, pero desde luego no
representa a los campesinos más pobres del mundo, como los de Uruguay o los de
Brasil, que aspiran a exportar sus productos al resto del mundo.
P/ ¿Piensan retomar la Ronda del Milenio que fracasó en Seattle, y en qué términos?
R/ Estamos trabajando muy duro y espero que podamos anunciar en los próximos días
una agenda para los temas más difíciles como agricultura y servicios. Estamos
también poniendo en pie una serie de mecanismos de capacitación técnica y
formación de expertos que ayuden a los países en desarrollo a digerir el
impacto de la liberalización e inversiones, y que fue uno de los principales
escollos de Seattle.
Hemos conseguido ya que nuestro modesto presupuesto de
asistencia técnica pase de medio millón de dólares a diez millones para este
año, y todo gracias a la ayuda magnánima y sin contrapartidas de empresas y países
ricos. ¿No le parece algo bueno? ¿Sabe lo que significará para los países más
pobres del planeta tener acceso a una ayuda que les permita gastar en salud,
carreteras, aeropuertos, educación? Las aportaciones que hemos conseguido de
otros países deben servir para convencer al Congreso americano de que debe
aprobar los acuerdos de Libre Comercio firmados con África y el Caribe.
P/ En un momento en que se quiere dar el gran salto de completar el libre
comercio en el mundo entero y está a punto de producirse la incorporación de
China en la OMC, ¿no debería revisarse la forma en que se está haciendo la
mundialización económica para evitar que siga creciendo el abismo entre pobres
y ricos?
R/ No conozco otra forma mejor de sacar al mundo de la pobreza. No va a
discutirme que en todas partes se vive mejor que hace 20 años. Yo vengo del Pacífico,
y en mi país, en Singapur, en Indonesia, en Tailandia, en todas partes el per cápita
es mucho más alto. En China, gracias a la progresiva liberalización, se ha
sacado de la pobreza extrema a más de 100 millones de personas en los últimos
20 años. En Estados Unidos, el desempleo ha bajado a récords históricos. ¿Y
qué me dice de España? España es hoy un lugar maravilloso para vivir,
sencillamente fabuloso. ¿Y sabe cómo lo han conseguido? Abriéndose al
exterior, al libre comercio. No creo que en estos momentos haya nadie en España,
en Europa o en América que crea que el libre comercio no es
bueno para ellos.
P/ En todas las cumbres de las instituciones y finanzas internacionales nos
ofrecen una versión apabullante del progreso a base de cifras sobre récords de
crecimiento económico y desempleo, pero luego vas a esos mismos países que se
proponen como modelo del nuevo capitalismo, como Estados Unidos, y la riqueza
fabulosa de la que hablan sólo llega a una parte de la población, mientras la
mayoría vive de empleos peor pagados que antes.
R/ ¡Oooooh! ¿Debo seguir contestando a esto?
(Mike Moore busca auxilio en su consejero de prensa, el señor Rockwell, que
contesta: "Oh, no". Y levantándose con intención de dar por
concluida la entrevista, lanza una dura advertencia: "¿Está usted aquí
para hablar de la Organización Mundial de Comercio?").
(Primera amonestación.)
Sí, claro. Hágame preguntas y no me haga discutir. Le podemos dar nuestras
estadísticas si quiere.
P/ Dígame entonces cuál cree que debe ser la función de la OMC: ¿conseguir
que todo el mundo abra sus mercados a ultranza o regular la apertura de forma
que sea beneficiosa para todos?
R/ Es muy simple, porque somos una organización que parte de presupuestos muy
simples: estamos aquí para facilitar a los Gobiernos la negociación sobre
liberalización del comercio. Pero son los Gobiernos los que traen sus
propuestas y se ponen de acuerdo. Además de esto, tenemos un sistema para
dirimir las disputas que surgen de los acuerdos firmados. Las resoluciones se
acatan libremente porque los miembros del tribunal son elegidos de mutuo acuerdo
de los países en litigio. Aquí no hay privilegios como en el Consejo de
Seguridad de la ONU, todos son iguales ante la misma ley. Es la organización más
democrática del mundo. Le apuesto lo que quiera a que Kofi Annan estaría
encantado de contar con algo así para dirimir la crisis de los Balcanes, o
solucionar las diferencias en África. Dos partes en litigio se someten por
libre acuerdo ante un tribunal y la que pierde acata las decisiones. ¿Conoce
algo mejor?
P/ ¿Cuando un país como Estados Unidos utiliza la fuerza o el embargo para
impedir que el comercio fluya hacia países como Irak o Cuba, no está en
desacuerdo con la lógica y las leyes del libre comercio que ha firmado en el
marco de la OMC?
R/ Eso son sanciones tomadas en el marco de las Naciones Unidas, no de la OMC.
Además, Estados Unidos está en su derecho a hacer valer su punto de vista en
lo que concierne a sus empresas en el exterior.
P/ Ahora que la OMC ha fallado en contra de los mecanismos legales de evasión
fiscal que utilizan las multinacionales americanas para competir con las
europeas, ¿qué poder tienen para hacer cumplir a empresas tan poderosas como
Boeing o Exxon que se atiendan a las resoluciones?
R/ Es una de las quejas que recibimos todo el tiempo de nuestros miembros, pero
están los Gobiernos para ponerlas en vereda, y saben que se encuentran con
dificultades si no lo hacen. Tengo plena confianza en que tratamos con países
adultos.
P/ Después de la experiencia del AMI, el acuerdo que estuvo a punto de firmarse
en el marco de la OCDE y que pretendía dar a las multinacionales un poder al
margen de los Estados, ¿no son un peligro para la democracia empresas que
acumulan más poder y más recursos de los que tienen muchos Estados?
R/ También en España hay compañías con más recursos que muchos países de
mi región en el Pacífico, y hay ONG con un presupuesto más alto que el que
tiene la OMC. ¿Y qué? Mejor para ellas.
P/ Recursos naturales como el agua, alimentos que afectan a la salud, ¿dónde
debe detenerse el libre mercado?
R/ No somos nosotros los que lo decidimos, sino los Gobiernos presentes en la
OMC, y a través de ellos los votantes a los que representan. ¿Quiere algo más
democrático?
P/ ¿No existe la tendencia en los Gobiernos actuales a hacer una ecuación
simple: lo que es bueno para sus empresas es bueno para el país, y vienen aquí
como representantes de intereses económicos más que de sus votantes?
R/ No acepto lo que dice. Si fuera así, negociaríamos directamente con los
inversores y no nos tomaríamos tantos desvelos en negociar Gobierno a Gobierno,
uno a uno, que es como debe ser. Los Gobiernos están aquí para representar a
la mayoría de su gente. Y cuando no sucede así, pierden su poder.
P/ Ahora que China está por incorporarse a la Organización Mundial de
Comercio...
R/ ¡Ah, China! ¿No cree que será algo grandioso si esto sucede? Los mismos líderes
chinos han dicho que es lo más importante para China desde la revolución de
Mao de 1949.
P/ ¿Qué impacto cree que tendrá sobre China y el resto del mundo?
R/ Si escucha a los líderes y empresarios chinos, servirá para elevar el nivel
de vida, crear empleo y riqueza para su gente, al tiempo que hará cumplir a
China con las reglas de juego en materia de patentes, comercio, libre empresa,
propiedad privada, que rigen en el resto del mundo. ¿No le parece glorioso?
Hasta 14 premios Nobel en economía han enviado un manifiesto al Congreso de
Estados Unidos diciendo lo bueno que esto será para Estados Unidos, China, el
mundo entero.
P/ ¿Tienen previsto algo para los millones de trabajadores que se quedarán en
la calle con el cierre de las 200 empresas estatales menos rentables o para los
100 millones de pequeños campesinos que se calcula que serán desplazados por
las industrias agrícolas extranjeras que tienen ya previsto instalarse allí?
R/ El tiempo se ocupa de poner las cosas en su sitio. Además, no veo mejor
manera de ocuparnos de los pobres. Crecimiento económico, libre comercio, es
igual a más beneficios, más puestos de trabajo. Y ésta es la manera si
queremos eliminar la pobreza en China. Cuando ves lo emprendedores que son los
chinos allí donde se establecen, Hong Kong, Singapur, Sillicon Valley, imagine
lo fantástica que puede ser su aportación al crecimiento mundial. Será algo
magnífico, algo nunca visto, la forma en que todo esto puede sacar a la gente
de la pobreza. ¿Sabe usted lo que significa incorporar al sistema de libre
comercio a una cuarta parte de la humanidad? ¿Las enormes implicaciones históricas
que tiene esto?
P/ Una medida histórica de tal magnitud, ¿no debería estar acompañada de
medidas laborales que prevengan a las masas chinas de caer en las condiciones
laborales del sureste asiático, con mujeres y niños que trabajan en
multinacionales americanas por un dólar al día?
R/ No puedes poner condiciones a un país diferente a los demás. Corresponde al
Gobierno chino juzgar lo que es mejor para su país. Y si durante 15 años han
dicho que querían cambiar, regirse por las leyes de comercio y libre empresa,
¿sabe lo que podría pasar si ahora el mundo les diera con la puerta en las
narices y les dijeron que no? Sería como encerrarles tras una nueva cortina de
acero.
P/ ¿Con la entrada del capitalismo, no corre el peligro de que el sistema se
rompa como en Rusia y cada militar o jefe local del partido arramble con un
trozo?
R/ No lo creo. Pero la forma en que el Partido Comunista se enfrente al
capitalismo es cosa de los chinos. Yo creo conocer lo que la historia dirá: más
libertad trae más libertad. Y esto sólo puede ser bueno.
El Pais, 08 de Mayo