MOVILIZACION CONTRA EL PAGO DE LA DEUDA

 

La deuda

 

La deuda externa de los países es uno de los mecanismos fundamentales de la globalización; de la imposición del mercado mundial como única instancia económica; del sometimiento de toda la vida de la humanidad al capital financiero transnacional; de la liquidación de la soberanía económica y de la soberanía cultural y la soberanía política de las naciones. Hace que todo esfuerzo humano, desde el individual de sobrevivencia de las grandes mayorías hasta el comunitario nacional e internacional por desarrollarse, sea capitalizado por una minoría de países y dentro de éstos por sus minorías empresariales, básicamente financieras. Hoy es una causa inmediata del deterioro creciente de las condiciones de vida y de la miseria de dos tercios de la población mundial, fundamentalmente de los pueblos de América Latina, Asia y Africa; y  concretamente de la mayoría de los venezolanos. Sus instrumentos son, primariamente, los gobiernos del “Grupo de los Siete”,   ( G7 ), con los EEUU y la OTAN como soporte mundial activo de poder, la banca transnacional y los organismos multilaterales; supeditadamente los gobiernos y grupos empresariales de los países deudores, de hecho  agentes activos de su manipulación.

El capitalismo es el gran deudor de la Humanidad, de  todos los pueblos; por los costos sociales, ambientales, culturales, económicos, que históricamente significaron  y significan su imposición y  hegemonía. La deuda internacional es falsa ilegítima e injusta; en todo es inmoral y anti-ética; es ilegal, siempre asociada a la corrupción y en nuestro caso, de Venezuela, sin ninguna justificación; inmanejable para la inmensa mayoría de países; y es impagable: genera el círculo vicioso del endeudamiento incontrolablemente creciente que induce la incapacidad creciente de los países y pueblos para desarrollarse y pagarla, que a su vez los induce a coninuar endeudándose interminablemente. Es el instrumento del capital transnacional para impedir toda posibilidad de desarrollo socio-económico integral y soberano de los pueblos.

 

Tres momentos de la deuda venezolana.

 

La historia de la deuda venezolana presenta tres momentos determinantes.Primero, el de la adquisición de la deuda básica, primaria, por los gobiernos de Carlos Andrés Pérez y de Luís Herrera Cámpins; y del inicio de nuestro endeudamiento constante y creciente del país. En las dos etapas, hasta entonces, de mayores ingresos nacionales de nuestra história, sin justificación, Venezuela fue convertida en país deudor, en uno de los países mas endeudados del Mundo y de América Latina. Segundo, el de la legalización de la deuda y de otorgamiento de garantías y ventajas jurídicas y financieras unilaterales a los acreedores asumiendo el Estado la deuda privada, cuando los gobiernos de Jaime Lusinchi y los segundos de Pérez y de Rafael Caldera renegociaron la deuda en las condiciones impuestas por la banca y los multilaterales. Tercero el del actual gobierno de Hugo Chávez, que en contra de lo que se esperaba de que revisara la política puntofijista ante la deuda, por el contrario, asumiéndola, continúa pagandola igual, nos ha convertido en uno de  los mejores pagadores del continente,  declara que su pago es sagrado; y que a pesar de vivir otro momento de grandes ingresos petroleros extraordinarios continúa endeudando al país .

 

 

Sacralizar el pago de la deuda es parte de una estrategia impuesta y aceptada.

 

Forzar a que los países adquirieran la deuda y que tuvieran sin opción que endeudarse constante y crecientemente; imponer luego su renegociación en condiciones leoninas; fue y es parte de la estrategia coherente del capital financiero transnacional para imponerle incondicionalmente la globalización, a los paises de la periferia del capitalismo mundial. Pero como contrapartida, sacralizar su pago  disponiéndose incondicionalmente a seguir pagando y endeudándonos, sin la menor iniciativa ni mención de revisión,  ni siquiera de sus aspectos mas perversos, comprobados, de su ilegalidad entre otros, no puede ser visto sino como un componente clave en la estrategia del gobierno de Chávez de aceptar insertanos pasivamente en la globalización en las condiciones y de acuerdo a las pautas establecidas por los centros transnacionales de poder.

Porque no se trata ya de una respuesta bajo presión del gobierno venezolano que se encontraría colocado en una situación sin salida. Se trata de una estrategia coherente, evidentemente consciente y voluntariamente asumida, soportada en la idea de que supuestamente no tenemos otra opción que insertarnos en la globalidad en las condiciones que nos impone el capital financiero mundial, sin cuya aceptación, supuestamente no tenemos futuro. Pues tal posición de pagar incondicionalmente y de continuar endeudándonos no se entiende sino como un componente coherente de una estrategia dirigida a convertir a Venezuela en un paraiso sin límites para la inversión transnacional. Dentro de dicha estrategia, junto a la sacralización del pago de la deuda, está el “Tratado de Doble Tributación” firmado por el gobierno actual, con los EEUU, la ‘Ley de Promoción y Protección de Inversiones”, pendiente de ser sustituida por un tratado y aprobada por éste en el marco de la Ley Habilitante; respondiendo igualmente a ella la continuación y profundización de la política puntofijista de privatización de activos nacionales estratégicos que hoy como nunca antes se convierte en un simple programa de desnacionalización, habida cuenta de la inexistencia real e incapacidad absoluta del  llamado empresariado nacional. Y corresponde a dicha estrategia la aprobación  contra reloj de lo que se considera el “marco jurídico” para la confianza plena, absoluta, del capital financiero transnacional de invertir en Venezuela. La aprobación de la “Ley de Telecomunicaciones” y en vías de aprobación progresiva de su normativa, de la “Ley del Sector Eléctrico” y de la “Ley de Gas”  y de sus respectivos reglamentos; y aunque menos directamente, de la “Ley de Política Habitacional” modificada y sus “Normas Operativas”; atienden a dicha estrategia de convertirnos en un paraiso para la inversión transnacional; constituyen componentes de la normativa jurídica largamente presionada por el capital transnacional, mediante el chantaje del “riesgo-país” y de la supuesta inexistencia de “seguridad jurídica”; y aprobada a partir de la premisa implícita de la incapacidad nacional para desarrollarnos soberanamente; y de la explícita, falsa por lo demás, de que sin la inversión extranjera incondicionada estamos condenados a quedar sin futuro.

Componentes igual de la estrategia de garantizarle al capital transnacional sobradamente todas las condiciones que exige, son políticas seguidas por el gobierno, continuando las de los anteriores, la de ante cualquier requerimiento aceptar o acudir al financiamiento multilateral siguiéndo endeundádonos permanentemente y a granel; y la de continuar o acometer obras no prioritarias en relación al deterioro de las condiciones de salario y vida de  los trabajadores y del Pueblo; obras promovidas y financiadas por los multilaterales, especialmente de infraestructura, como y  destacadamente, la “Línea 4”, del Metro, el Ferrocarril al Tuy, la Represa de Caruachi en el Caroní, el segundo Puente sobre el Orinoco., la continuación del Sistema Hidroeléctrico de Uribante Caparo; obras no prioritarias, repetimos, promovidas fundamentalmente por el BM, el BID y la CAF y que significan largos y abultados endeudamientos.

Sacralizar su pago, ni discutirla ni revisarla en forma ni grado algunos; pagarla ejemplarmente y continuar endeudando al País, es la política de este gobierno ante la deuda. Pagar, seguir endeudándonos y seguir pagando, es ya asumido nuevamente como una política de estado; para como prioridad, darle confianza, y  “seguridad juríiica” y ganar el reconocimientro del capital transnacional, como el País mejor pagador del Continente o del Mundo.

 

El discurso y los hechos del gobierno legitiman la deuda.

En la reunión andina de Lima el presidente Chávez, reclamó intensamente un trato considerado y de condonación de su deuda al Ecuador; a la vez que pidió solo que los acreedores no nos cobraran “salvajemente” las nuestras a los demás países. Nada dijo sobre su ilegalidad ni sobre su impagabilidad. En otro encuentro continental, hizo referencia no formal ni oficial a la idea de que los países deudores se acordaran para actuar ante los acreedores. Alguna prensa recogió alguna de sus expresiones sobre la deuda; que era “insoportable”. Pero ninguna propuesta ni iniciativa formal en el evento, ninguna iniciativa concreta posterior se formuló; ni hubo tampoco referencia alguna a su ilegitimidad, a la necesidad de no continuar pagándola, como se continúa haciendo; ni, mucho menos, sobre la posibilidad de alguna forma de un “club de deudores”. Al contrario, simultáneo a las declaraciones presidenciales en eventos internacionales, su ministro de planificación Giordani, declaró que Venezuela continuará pagando puntual y formalmente su deuda. Y su ministro de finanzas, Rojas, ha abundado en declaraciones sobre la utilización de los excedentes petroleros para pagarla y seguirla pagando el pasado año y  el actual.  

Solo un cierto tono de queja en el discurso, específicamente en el presidencial, compensado sobradamente por  los de sus ministros; un tono que ni quita ni pone al hecho de que en sí, el discurso presidencial mismo, legitima la deuda, la relegitima mas bién, siendo coherente con su política de pagarla sin relatividad alguna. Relegitimación y pago, formal, diciplinado, por parte de un gobierno que lo es, en mucho,  porque electoralmente cuestionó la deuda y el endeudamiento en que incurrieron los anteriores gobiernos puntofijistas; en mucho, porque anunció o permitió que se creyera que anunciaba  la  revisión de los términos de su adquisición y pago, para  re-destinar el uso de los recursos usados hasta entonces para dicho pago. Relegitimación y pago, por parte de un gobierno que dispone de una relativa pero importante capacidad de autofinancierse, del poder geo-político excepcional de contar con el primer potencial energético del Hemisferio, de ser el único miembro occidental de la OPEP; que cuenta con poder, solo comparable en el continente con el del Brasil, de, como éste hizo, imponer condiciones, para el pago de su deuda; de imponerlas individualmente o en asociación con otros países deudores, al menos  para su revisión.

 

La política  ante la deuda responde al paradigma del desarrollismo neoliberal.               

Relegitimar la deuda, sacralizar y priorizar su pago, manteniendo una política no controlada ni selectiva de endeudamiento constante, corresponde al modelo de desarrollismo neoliberal, negador de toda posibilidad de verdadero desarrollo socio-económico integral, humano; corresponde al modelo de transnacionalización absoluta de las economías de los países, fracasado en todas partes del Mundo; y que no ha producido mas que  mayor concentración de la riqueza y las posibilidades en el centro del sistema capitalista mundial; frente a la elevación incontenible del desempleo estructural, y el aumento de la miseria y la ruina integral, a la exclusión integral de las grandes mayorías de los paises de la periferia de dicho sistema. Corresponde al paradigma fondomonetarista de la sobre-prevalecencia de lo macroeconómico; de la competitividad y la productividad asociadas a las altas tecnologías, como metas absolutas y universales; de la prioridad de la exportación y de la apertura económica sin límites con la eliminación de toda protección; a la prioridad absoluta de lo financiero sobre la capacidad concreta de producción y sobre el trabajo; a la homogeneización y unificación del mercado  nacional integrándolo sin ímitaciones ni instancia alguna, abierta y directamente al mercado mundial. Corresponde al paradigma de que es la inversión, el capital financiero, solo y determinantemente, no el trabajo ni la creatividad ni la capacidad de producción de la sociedad, lo que desarrolla una nación; y concretamente a que sin inversión extranjera sin limitaciones ni controles, no hay posibilidades de desarrollo; considerando tal reconocimiento y pago de la deuda, incondicional y sin relativismos, exigido por los multilaterales como aval de confianza y de seguridad jurídica, lo determinante para que venga al País.

 

El gobierno de Chávez, una experiencia particularmente esclarecedora.

Relativa y comprobadamente Venezuela no es un país con limitaciones en cuanto a capacidad de generación de divisas; ni carente de capacidad de negociación ni de imponer  condiciones en la toma de decisiones internacionales. Si el gobierno se dispusiera impondría la revisión de la deuda, sobre todo estando demostrada la ilegalidad de parte de ella  y que buena parte ya fue cancelada; y estando demostrada mismo en nuestro propio continente, en las crisis de la deuda de Brasil y de Ecuador, la vulnerabilidad del sistema financiero mundial que sí puede ser llevado a tener que aceptar obligadamente condiciones que los mismos paises deudores les se impongan. Si continuamos pagandola igual y mas formal y diciplinadamente que los gobiernos puntofijistas anteriores y a pesar del compromiso político de Chávez de revisarla, es porque ello se ha asumido como la política oficial. Lo cual establece referencias teórico-políticas en función a la verdadera comprensión del problema de la deuda y de la orientación acertada de la posición de los pueblos ante ella.

 

1.- El problema de la deuda externa, su solución real, es un problema de los pueblos y de los trabajadores, no de los gobiernos ni de las élites partidistas ni de los empresarios. Los gobiernos la adquieren o aceptan, en función concreta de los intereses de los factores de poder a los que determinantemente responden sus políticas concretas, fundamentalmente de los centros de acumulación de capital internos y externos asociados o atenidos a los organismos multilaterales. Pero son los pueblos ylos trabajadores los que se endeudan, los que la pagan o tienen que pagar. La responsabilidad del endeudamiento de los pueblos y del deterioro que él conlleva de sus condiciones de vida, objetivamente no es sino secundariamente de las transnacionales y de los multilaterales que presionan para imponerla; es primariamente de los gobiernos y factores internos de poder, que aceptan su imposición, beneficiándose corruptamente de ella, convirtiéndose en sus agentes, en instrumentos de dicha imposición, que es tranferida a los pueblos. Por ello, y  en primera instancia luchar contra la deuda es luchar contra las políticas de los gobiernos que endeudan a los pueblos o que no la cuestionan activamente; sobre todo si tienen poder para hacerlo. Realmente los pueblos, los trabajadores, no tienen verdaderos aliados institucionales internos ni externos en su lucha contra la deuda, el endeudamiento y la globalización. Mas allá de los discursos todo el que directa o indirectamente se beneficia de la deuda o la reconoce pasivamente, actúa como su agente interno.

 

2.-  La lucha de los pueblos contra la deuda es una lucha mundial, pero con contenido y forma diferentes según se trate de países del centro o de la periferia del capitalismo mundial. Los  países del centro del capitalismo, G7, OCDE, también tienen deuda externa, los EEUU son el primer deudor mundial; pero también y principalmente son acreedores; y se benefician de múltiples formas de la dinámica mundial de endeudamiento de los países de la periferia; particularmente del efecto estabilizador que en las relaciones mundiales de dominación económica, monetarias, financieras, comerciales, tiene  dicha dinámica de endeudamiento, de constante tranferencia de divisas hacia sus economías. Los pueblos de esos países no se enfrentan a su propio endeudamiento. Sus luchas, importantes, sin embargo son luchas mediáticas, de opinión y de solidaridad con los pueblos endeudados de los países de la periferia. Mientras que la lucha de éstos, contra la deuda, realmente es de sobrevivencia y de poder; es una lucha popular, de clase, de masas, en la calle. Y sobre todo y en primera instancia, interna, interna-transnacional-popular; es de los pueblos y las clases populares, obrera, campesina, profesional, de los diferentes países contra las políticas de sus propios gobiernos y estructuras internas de poder; y solo derivadamente y en segunda instancia, es una lucha internacional, contra la banca mundial, los organismos multilaterales y las transnacionales. Las huelgas de los trabajadores contra las privatizaciones en el Paraguay, de los indígenas contra la dolarización de la economía y  por la declaración de una moratoria en el pago de la  deuda en Ecuador y las declaraciones y las movilizaciones de los sin tierra del Brasil contra el pago de la deuda; todas de enfrentamiento a sus gobiernos, al poder interno, son indicativas del verdadero carácter eminentemente popular de las luchas contra la deuda en los países de la periferia del capitalismo. 

 

3.-  Se trata de una lucha larga, mundial, cierto, pero primariamente y en primera instancia dentro de los países y el continente. Es primero nacional en cuanto que se trata de la movilización de los sectores populares de los diferentes países y de su enfrentamiento con las estructuras internas de poder. Luego  y en segunda instancia  es continental; en cuanto que está contextualizada igual, es igual en contenido y en forma, y puede y tiene que llegar a ser integrada en una misma y única dinámica de poder popular continental. Para  finalmente convertirse en  mundial.

Realmente no tiene fases ni alcances intermedios visualizables. De una parte la deuda no puede ser pagada por los pueblos; ni debería serlo en el caso supuesto o excepcional  de que se pudiera. De otra los acreedores, sea cual sea la situación, reclaman sin ceder en nada hasta el último dólar que deciden que se les debe; para ellos, se paga o se paga; no hay opción; en cualquiera de los escenarios convencionalmente planteables, cualquier renegociación o moratoria convenida termina en un mayor endeudamiento y en una mayor entrega de soberanía. En la lucha contra la deuda hoy no hay cortos plazos ni soluciones ni posiciones intermedias; siempre se debe mas; aunque puedan establecerse metas parciales o  concretas a alcanzar, no es posible que ella se desarrolle gradualmente o por etapas en el marco de la institucionalidad y las estructuras existentes de poder, de clase. Hoy, inicialmente, se trata de la movilización y acumulación de fuerzas en las bases populares, sin que ninguna ilusoria gradualidad permita ofrecer logros ni siquiera parciales importantes en relación a los problemas que la deuda genera. La ilusión de gradualidad, de supuestas alianzas amplias por etapas, mediatiza y distorsiona la lucha. Las experienias que ya tenemos con los gobiernos Chávez y de Cardozo, precisamente, demuestran lo estructural y vital, en función de su hegemonía mundial, que para el capitalismo mundial de hoy, en su fase de globalización financiera, en la dinámica de su mundialización total, es la deuda y su desarrollo y manejo.

 

4.-  La lucha contra la deuda es parte de la lucha general de todos los pueblos y trabajadores del Mundo por un nuevo modelo civilizatorio. Ella no es  en sí el programa de lucha; con su simple eliminación, hipotética, teórica, no se resolverían los problemas de la humanidad. Es una lucha común de todos los pueblos de la periferia del capitalismo mundial; la base de un mismo y común programa, de un programa de enfrentamiento a las estructuras concretas de poder desde los niveles nacionales y continentales hasta el mundial; y un componente básico unificador de lineas generales que apuntan a un programa mundial de enfrentamiento progresivo a la globalización.  

La deuda y las políticas de endeudamiento de los países y los pueblos son uno de los  instrumentos fundamentales de una estrategia de poder, de globalización mundial de poder, de la conformación y consolidación del poder mundial del capital en general y particularmente financiero. El problema de la deuda es un problema de poder. La respuesta a dicha estrategia será correlativa o recíprocamente igualmente una estrategia mundial de poder. A la estrategia mundial del poder del capital la respuesta será la de la estrategia mundial de poder, universal, de los pueblos. La dinámica de la mundialización del poder del capital se desarrolla de lo mundial a lo continental y nacional y a lo local y de base. La dinámica de la mundialización de las luchas populares contra la globalización del capital, inicialmente contra la deuda, va en sentido opuesto, de lo local y de base, sectorial, popular, a lo nacional a lo continental y  a lo mundial, a lo universal.

 

Limitaciones y potencialidades de las luchas populares contra la deuda.

La debilidad fundamental, la limitación básica  de los pueblos latinoamericanos en su lucha de hoy contra la deuda es su dispersión y desarticulación; la misma debilidad secular con la que siempre han enfrentado y enfrentan sus problemas internos mas concretos; y que ha determinado las derrotas sufridas de sus grandes movilizaciones históricas. Dispersión y desarticulación que incluso intentada su superación mediante prolongados proyectos de integración comercial, por los gobiernos y factores  empresariales de poder de los países del continente; se evidencia e impone, impidiéndolos, junto al hecho de tratarse de proyectos de integración, MERCOSUR, CAN, de entrada hipotecados por las deudas externas y la transnacionalización de sus economías, totalmente carentes de verdadera soberanía. Dispersión y desarticulación que insiden como determinantes profundas en las luchas populares, ante las cuales no valen voluntarismos  vanguardistas ni  ilusionismos mágicos, ni vitualismos, en términos de la posibilidad de resolverlas a corto plazo o de compensarlas o de soslayarlas. Y que solo se superará en el tiempo en los desarrollos de medianos y largos plazos que se den.

Pero hoy existen condiciones de base en las que pueden soportarse los procesos y dinámicas primarias de desarrollo y acumulación de fuerzas populares, en función del enfrentamiento inicial a la deuda y último a la globalización. La base objetiva, concreta, material, de un desarrollo de luchas masivas populares y de  clase de enfrentamiento a la deuda son las redes omnipresentes e interminables, ilimitadamente extendidas, que el capitalismo mismo, la modernización de las relaciones, vínculos y agrupamientos espontáneos y la urbanización y modernización de dichas relaciones, han promovido  a lo largo de todos los territorios, nacionales y continentales y mundiales. Redes en las que inevitable e incontrolablemente se desarrollan permanente y multidireccionalmente flujos y reflujos mútiples y diversos de comunicación y trasferencia; de movilización inevitable. Y la base subjetiva, ésta inconcreta, inmaterial, pero igualmente omnipresente, es el desarrollo y crecimiento de lo que se ha llamado la “capacidad social de reflexión”. Igualmente resultado de la mundialización de las relaciones técnicas de produción, particularmente de la informática y de las telecomunicaciones, la captación de información y la disposición de elementos referenciales e interpretativos de las situaciones y problemas se encuentran difundidos mundialmente a disposición y en manos de cualquier persona o grupo o comunidad en cualquier parte del Mundo. Tales son las bases universales, objetiva y subjetiva, para el desarrollo de una dinámica de promoción local nacional continental y mundial de los elementos programáticos de la lucha contra la deuda y la globalización   

 

Propuestas para un programa de lucha contra la deuda

La lucha contra la deuda y contra la globalización parte de impulsar y que se dé la reconstrucción del movimiento popular, parte del desarrollo del poder social. Asumiendo que la politización tradicional, la partidización y la electoralización de las luchas populares contra la deuda, como de cualquiera otra lucha, las desvía, las desnaturaliza y las frustra.

La base objetiva material, organizativa, del desarrollo del movimiento popular contra la deuda son las redes existentes, que espontánea y naturalmente la gente desarrolla y activa libre y cotidianamente; redes que no tienen que ser formadas sino que existen extendidas y en constante extensión por todo el continente. Y la base subjetiva de dicho desarrollo, está conformada por los elementos teórico-referenciales  significativos de los que la gente común dispone captados de los sistemas mundiales de comunicación e informática.

Inicialmente no puede pensarse en la conformación o la definición de una dirección de la dinámica de promoción articulación y movilización de iniciativas en la lucha contra la deuda. Las estructuras de articulación y coordinación a todos los niveles irán surgiendo a partir y al ritmo de la multiplicación y la elevación de las relaciones entre núcleos factores y agrupamientos que converjan o coincidan en la extensión y la densificación de  las luchas y actividades concretas contra la deuda, en sus differences formas .

Los núcleos, agrupamientos, centros, de alto nivel de información y de alta capacidad de iniciativa  de comprensión y difusión, vinculados o no a luchas concretas cumplen la función de difundir libre y abiertamente, a través de las redes, las investigaciones los análisis y las teorias sobre la deuda y las propuestas que se desarrollen; favoreciendo la multiplicación y el desarrollo cualitativo de vinculaciones y relaciones de comunicación trasferencia y articulación.  

La comprensión primaria indispensable es la de que el problema de la deuda es un problema de poder, que está en el núcleo del problema económico actual de los pueblos de la periferia del capitalismo; y de que de él derivan, la profundización de su subdesarrollo y el deterioro creciente de sus actuales  condiciones, concretas y generales, de vida y trabajo, ambientales y culturales.

Ni los gobiernos ni los partidos de nuestros países hoy responden el drama de la deuda externa de los pueblos latinoamericanos; a su compromiso, de la mayoría, de enfrentar soberanamente  la estrategia de los acreedores. Se trata, entonces, de promover la idea de que  su enfrentamiento es fundamentalmente de los sectores populares; de que  solo con el desarrollo, del poder sociall, de una estrategia amplia y masiva de poder, nacional y continental, de que  solo con la organización y movilización popular libre de los sectores de base populares, trabajadores, en la calle, será que se imponga su no pago, será que se avance hacia su eliminación.

Aquí, hoy, la Red Venezolana contra la Deuda se mueve en la dirección de promover junto con otras iniciativas el debate y la movilización de base sobre la deuda. Participando en las tareas de movilización organizada de base, popular, obrera, hacia la realización de una consulta abierta, de un referendo, en relación a la opinión  nacional sobre la política que el Gobierno debe asumir ante ella; si continuar pagando como es su política actual o si revisar totalmente dicha política o si no pagar. Una consulta abierta, nacional, intentando que sea formalmente referendaria, pero que sea cual sea su alcance, de cualquier forma imponga la consideración de la opinión popular, nacional, en la toma de decisiones en relación a ella.

 

Caracas julio de 2000.-

Red Venezolana contra la Deuda