LAS RELACIONES USA LATINOAMÉRICA
(Parte I)
James Petras
Durante algo más de década y media Washington y Wall Street han estado
celebrando una nueva era en las relaciones EE.UU.-Latinoamerica. Nos estamos
refiriendo a que la combinación de mercados libres y elecciones libres ha
transformado la región en un "mercado emergente" donde los inversores
y hombres de negocios pueden tener éxito, los ciudadanos ejercer elecciones
libres y la prosperidad ser compartida.
Habiendo eliminado los desafíos revolucionarios en América Central y asegurado
regímenes políticos favorables a las políticas de libre mercado, Washington y
Wall Street han procedido a cosechar los beneficios de esa nueva era sin gran
publicidad ni mucha preocupación por las consecuencias para la región. En una
palabra, mientras Latinoamérica funcione como una máquina estable de hacer
dinero para los banqueros y grandes empresas de EE.UU., sin que se vean
perturbados por crisis graves o por protestas populares, Latinoamerica estará
relegada a las últimas páginas de la sección de noticias. En la sección de
economía de los periódicos, las grandes ofertas y las subastas de empresas
públicas rentables(privatizaciones) atraen alguna atención, de la misma forma
que lo hacen las altas tasas de rentabilidad de las inversiones empresariales,
la clasificación de los bonos, los tipos de interés, los niveles de reservas
exteriores y las fluctuaciones de los mercados de cambio. De hecho!
, la idea de Latinoamerica como un "mercado emergente" ha excluido de
la discusión a la gran mayoría de la gente trabajadora, así como las
relaciones políticas, culturales y sociales que definen la región.
LAS AGENDAS "NEOLIBERALES"
Con objeto de comprender el alcance y sentido de los beneficios estadounidenses
durante los 20 años de bonanza en Latinoamérica, nos proponemos analizar las
relaciones económicas específicas entre EE. UU. y Latinoamérica; es decir,
las relaciones comerciales, de inversiones, préstamos y royalties. Los
beneficios empresariales estadounidenses han sido multisectoriales, prolongando
y aumentando las tasas de ganancia de los periodos previos. Los beneficios han
sido tanto específicamente sectoriales como sistémicos o internos, en el
sentido de que no sólo los bancos mejoraron sus márgenes de beneficio, sino
que también la balanza de pagos de la economía estadounidense fue ampliamente
mejorada.
Lo que comenzó como una "crisis" en las relaciones financieras EE.
UU.-Latinoamérica (la llamada crisis de la deuda de 1981-82) fue convertida
literalmente en una oportunidad de oro para que los intereses de la banca y
empresas estadounidenses apalancaran y accedieran de una forma sin precedentes a
los mercados latinoamericanos, a sus recursos, bancos (y ahorros locales) y al
trabajo, bajo condiciones enormemente ventajosas; es decir, con costos laborales
reducidos (gracias a las devaluaciones), desregulaciones comerciales y
monetarias, y tipos impositivos favorables.
Los beneficios sectoriales y las ventajas estratégicas de la posición
económica global que gozaba EE UU reforzó el gran interés en sostener las
agendas "neoliberales" en Latinoamérica. Esto requirió que
Washington apoyara a las élites latinoamericanas frente a la insatisfacción
popular general que provocaban los resultados socioeconómicos de las políticas
de Libre Mercado.
La política económica estadounidense hacia Latinoamérica es casi
exclusivamente definida por los intereses de las 500 empresas que aparecen en la
revista "Forbes", los mayores bancos y empresas multinacionales
estadounidenses que suministran la enjundia y el contenido a la de otra manera
vacua retórica de la "globalización".
La lógica de la expansión financiera y empresarial estadounidense; es decir,
la conquista y consolidación de
cuotas del mercado latinoamericano conduce o lleva a inversiones crecientes en
"mercados de derivados" y a la enorme expansión de capital
especulativo en la economía de papel.
Así, mientras los préstamos e inversiones en Latinoamérica crecen, el ámbito
y profundidad del mercado real (consumidores y productores) se reduce. Los
primeros inversores obtienen altas ganancias sobre la base de la entrada de los
últimos inversores que inflan el valor de las acciones y bonos por encima de su
capacidad de ganancia real. En cuanto los principios o fundamentos económicos
vayan mal, el boom artificial se debilitará con el primer signo de que las
altas tasas de ganancias de los primeros inversores se estuvieran
agotando. El resultado será el comienzo de una precipitada caída en los
beneficios, intereses, dividendos y ganancias especulativas de los inversores
privados. Esto no será meramente un fenómeno de "boom y ruina" sino
esencialmente el colapso de un "esquema tipo pirámide" que, sin
embargo, arrastra con él a las "inversiones productivas normales" que
se hayan producido en la industria, minas, comercio al por menor, etc.
La crisis de los 90 ha afectado la tasa de beneficio de las 500 empresas Forbes
y a sus ingresos agregados, acarreando distintas consecuencias negativas para
las cuentas exteriores de EE UU, ya cada vez más fuera de equilibrio en Asia.
Lo que la mayoría de los expertos financieros y economistas convencionales de
prestigiosas Universidades describen como "fundamentos o bases
saneadas" ("economías reformadas", libre convertibilidad,
privatización de la empresa pública, eliminación de los controles de cambio,
etc.) que facilitan la entrada a gran escala del capital extranjero para
financiar el crecimiento, fueron precisamente las condiciones que minaron y
desarticularon las economías latinoamericanas llevándolas a una crisis más
profunda. Las inversiones de cartera a gran escala expandieron las reservas
latinoamericanas pero aceleraron el colapso: la entrada fácil lleva a la salida
rápida.
La lógica del capitalismo de libre mercado es una sociedad depauperada como
condición para las entradas de capital exterior a gran escala y un colapso
interno o sistémico ante las salidas de capital. Por encima del camino de la
parábola del libre mercado surgen distintos ganadores y perdedores. Los
ganadores tienen estrechas relaciones con los principales arquitectos del modelo
de Libre Mercado (incluso aunque al final los ganadores acaben devorando a sus
propios hijos). James Petras, investigador de la Universidad de Binghamton, NY.
(Fin Parte I). Alai-amlatina info@alai.ecuanex.net.ec
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