I Foro Social de la Triple Frontera:
Un paso más en el camino de los pueblos
25 al 27 de junio 2004

Javier Echaide
Coordinador de ATTAC-Argentina

Puerto Iguazú es un pueblo pequeño a escasos 2km de la Triple Frontera Argentino-Paraguayo-Brasileña: uno de los "lugares más oscuros del planeta" para la Casa Blanca y la administración Bush. Pero resulta ser un punto estratégico por diversos motivos que hacen merecer la atención de los halcones imperiales en esta región de Sudamérica.

La primera resulta evidente: se trata de un lugar en el centro geográfico del continente sudamericano, lo cual convierte a este punto en un lugar idílico para establecer controles y vigilancias militares sobre las poblaciones y los bienes locales. Un proceso de militarización de la zona que bajo las excusas del terrorismo internacional -siempre pertinente al momento de designar puntos estratégicos para el interés norteamericano, como Irak por su petróleo o como Afganistán por sus reservas de gas- parece crecer peligrosamente para acabar con la paz de los ciudadanos locales.

También se trata de un lugar de importancia comercial. Sobre la confluencia de los ríos Paraná e Iguazú, la Triple Frontera posee tres ciudades que en mayor o menor medida concentran la vida y el comercio de la zona: Puerto Iguazú, del lado argentino; Foz do Iguazú, del brasileño; y Ciudad del Este, del paraguayo. El intercambio entre las tres ciudades es conocido también por el contrabando fronterizo en baja escala; un secreto a voces entre los habitantes y las autoridades locales que parecen complacientes con esas irregularidades.

Pero la tercera razón, y tal vez la más importante, sea la que recae sobre los recursos naturales. La zona de la Triple Frontera se ubica en el punto central del denominado Acuífero Guaraní, quizá una de las reservas naturales de agua potable más grandes del continente y del mundo.

Precisamente por este interés creciente de los EEUU sobre la región, y ante la desinformación generalizada de estos temas que justifican dicho interés, fue lo que motivó que diversas organizaciones llevaran a cabo el I Foro Social de la Triple Frontera durante los pasados días 25, 26 y 27 de junio de 2004 en la ciudad argentina de Puerto Iguazú y con la presencia de contingentes y organizaciones provenientes de Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay.

Más de un millar de personas marcharon en la movilización inaugural que partió desde el lugar exacto de las tres fronteras hasta el polideportivo donde se desarrollaron las principales actividades y los dos paneles internacionales del Foro. Los principales temas de discusión fueron la defensa del Acuífero Guaraní, la militarización de la región, el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), etc.; los que resultan ser temas vinculados a la realidad concreta de la zona.

Mucho de todos estos temas a su vez giraron también en torno a la importancia de los recursos naturales -en especial el agua potable- como fuente de vida para los seres humanos. El Acuífero Guaraní se trata de un reservorio de agua potable en roca porosa de una superficie subterránea de aproximadamente 1.2 millones de kilómetros cuadrados, lo que abarca la zona sur del Brasil, todo el Paraguay y el Uruguay, y las provincias argentinas de Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes, Entre Ríos, parte de Santa Fe y quizá norte de Buenos Aires. Si los estudios científicos pudieran confirmarlo, inclusive podría conectarse con los afluentes provenientes de los Andes o de la propia Patagonia. Esta inmensa reserva de agua potable, que se calcula de 37 mil kilómetros cúbicos de agua y que se encuentra entre los 800 a 1500 metros de profundidad, sería fácilmente explotable y comercializable, tema no muy descabellado de inferir si leemos los textos de los acuerdos de libre comercio que intentan convertirlo todo a términos de mercancía y traducir todo acceso a ella en términos de servicios o de comercio. Esta mercantilización del agua potable no puede desentenderse del hecho que solamente el 4% del agua en el mundo es apta para el consumo, por lo que estamos hablando de limitar el acceso de uno de los elementos que posibilita la vida para aquellos que puedan pagar por ello. Hoy el proyecto de estudio y explotación del acuífero se halla en manos del Banco Mundial, y sus resultados podrían determinar una de las restricciones y despojos más bárbaros y violentos sobre uno de los elementos básicos necesarios para la subsistencia humana.

También se debatieron otras cuestiones referentes a las empresas privatizadas y su posibilidad de recuperación o, mismo, los demás tratados de libre comercio que están siendo negociados por el MERCOSUR con la Unión Europea o en el ámbito de la OMC. De esta forma se vincularon multiplicidad de temas que son de especial preocupación para los distintos movimientos sociales presentes en el evento.

ATTAC-Argentina participó activamente de la organización y de las actividades desarrolladas durante el Foro. Para ATTAC-Argentina, el I Foro Social de la Triple Frontera significó una oportunidad para instalar regionalmente estos temas y así, desde los movimientos sociales comprometidos con estas cuestiones, poder impulsar espacios de encuentro y de coincidencias para ayudar a situar estos temas en la conciencia de la sociedad. Prueba de ello, es la intención de dar una continuidad a este foro, rotándolo a Ciudad del Este el año próximo, para poder proseguir con los debates entre movimientos y entre la ciudadanía.

El instalar estos temas no son trivialidades ni cosas sencillas de conseguir. Los medios de comunicación ponen los ejes de discusión sobre temas que se alejan muchas veces de las cuestiones de fondo que se discuten en las agendas de los gobiernos, convirtiendo en epicentros las circunstanciales disputas internas entre los partidos gobernantes (como ocurre en el caso de los novelescos desencuentros entre Kirchner y Duhalde) y no en las discusiones sobre, por ejemplo, la conveniencia o no de los avances en las negociaciones del ALCA, la incorporación de otros países al MERCOSUR, el debate pendiente sobre otras formas de integración que contengan los intereses de todos/as lo/as habitantes del continente y no solamente los objetivos pretendidos por las corporaciones transnacionales. Tampoco se menciona nada sobre las discusiones en torno a la soberanía con respecto a los ejercicios militares conjuntos -que no han cesado con la imposibilidad de efectuar el "Águila III" en Mendoza, sino que continúan con los "Unitas", "Fluvial" y "Delta", cuya publicidad brilla por su ausencia- y que significan un constante ingreso de tropas norteamericanas para su "entrenamiento" en territorios con interés frente a posibles situaciones de conflicto si las pretensiones económicas del imperio no logran cristalizarse en un proyecto concreto.

Entendemos que existe una estrecha vinculación entre libre comercio y militarización debido a que constituyen una estrategia de dos puntas para los Estados Unidos sobre la región: uno significa el beneficio económico de un proyecto de expoliación de los pueblos del sur -como lo es el ALCA- con claras intenciones de integrar económicamente a los Estados del continente a favor de los objetivos de las empresas multinacionales, liberalizando el movimiento de sus capitales para colocar inversiones directas sin que ello implique asumir grandes compromisos sobre el desarrollo de las naciones en las que desean invertir, sino por el contrario, el garantizar que dichas inversiones no se vean afectadas por las posibles limitaciones de los derechos laborales, las condiciones de trabajo y los efectos por la depredación de la naturaleza. Así, el ánimo de lucro pesa más que la sustentabilidad medioambiental o los objetivos de un desarrollo sostenible, que con demasiada frecuencia ceden en virtud de los intereses del capital concentrado.

Esas intenciones para garantizar los beneficios económicos a toda costa generalmente suelen encontrar resistencias en los sectores más excluidos de la población o que se encuentran económicamente más sensibles. Estas resistencias y disconformidades hacia los planes de los grupos económicos de mayor concentración deben ser "contenidas" en forma que no entorpezcan el normal desarrollo del camino trazado por las corporaciones. Así el camino del capital se dibuja en sentido opuesto al camino de los pueblos; y la necesidad por controles hacia la población bajo cualquier excusa -terrorismo, inseguridad, contrabando e inclusive por razones tan disparatadas como la lucha contra el dengue-, justifica la posible presencia de batallones, helicópteros y arsenales listos para militarizar la región y criminalizar la protesta social. Todo ello con el fin de ejercer una dominación social efectiva que sea consecuente para aplicar de lleno las políticas de liberalización económica.

Sin embargo, y auque Sudamérica sea vista como su "patio trasero" (backyard), estos intereses no son propiedad exclusiva de los norteamericanos ni de su proyecto estratégico que es el ALCA. Bien es sabido que el capital no posee banderas al momento de explotar a los trabajadores: la Unión Europea ha redoblado esfuerzos por cerrar para el mes de septiembre un acuerdo con el MERCOSUR y, de ser posible, con otros países de América Latina, en similares condiciones de liberalización de servicios, de inversión y de desprotección de las economías frente a la volatilidad de los capitales que se tornan cada vez más especulativos y cortoplacistas. Es una muestra clara lo que las privatizaciones en favor de las empresas de capitales europeos han causado en Argentina: precios elevadísimos, remesas extraordinarias hacia el exterior y reinversiones casi inexistentes -de hecho en muchos casos las empresas privatizadas se han endeudado con sus propias casas matrices, en operaciones poco claras y con reales intenciones de saqueo de los recursos y no de calidad en la prestación de servicios a un precio justo-.

El I Foro Social de la Triple Frontera ha ayudado a llevar a uno de los puntos estratégicos regionales las discusiones que importan y de cuyo futuro se ve afectado el destino de millares y millares de ciudadano/as y de sus hijos. Y su voz vale tanto o más que la de los imperios empresarios y los intereses gubernamentales. Porque en definitiva estamos hablando de reapropiarnos de nuestro destino.