Los desafíos pendientes del capitalismo

Tras la caída del Muro, el libre mercado triunfa, pero el juego no ha acabado.

Bernard Wysocki Jr.*

Para resumir una larga historia: el Muro cayó, el comunismo se derrumbó y el capitalismo triunfó. Pero ¿ qué clase de capitalismo se impuso?

Han pasado ya casi diez años desde que se desató la euforia, una noche de noviembre de 1989, cuando los berlineses derribaron el Muro, reuniendo el Este con el Occidente. El simbolismo fue profundo y profético. Hoy, a pasos de los restos del muro se encuentran las imponentes oficinas de Sony y Daimler Crysler.

Sin embargo, la gran interrogante, ¿qué versión del capitalismo de libre mercado prevalecerá alrededor del mundo? sigue muy vigente en el umbral del próximomilenio. Es una batalla entre el capitalismo controlado y el capitalismo donde impera la ley del más fuerte; entre un capitalismo sociable y el estilo anglosajón e impersonal de organizar el flujo del dinero en los negocios.

Al comienzo de la década. Prevalecía el capitalismo social. El Japón de los años 80 constituyó un claro ejemplo: era amigable, opaco y dominado por los bancos. Su dinero era paciente.

A Japón le fué extraordinariamente bien con este sistema al igual que a la mayoría de Asia. Pero los 90 cambiaron las cosas. Hoy en día el país trata de resurgir del desastre económico más serio de los últimos 50 años. De pronto el capitalismo de relaciones se convirtió en un "capitalismo de compadrazgo" y la crisis asiática de 1997 y 1998 constituyó una lección maestra sobre sus deficiencias.

Mientras tanto, el estilo de capitalismo libre mercado comenzó a predominar en los 90. Ya cuesta recordar que a comienzos de la década el enfoque estadounidense parecía complejo, brutal para los empleados , e irremediablemente vinculado a los resultados de corto plazo. Pero en el transcurso de la década, Estados Unidos resurgió y fueron los estadounidenses los que empezarona impartir lecciones. A fines de la década en Europa, Rusia, China y otros países se observa el renacer económico estadounidense con una mezcla de envidia, admiración y resentimiento

Pero ¿es la historia reciente un buen indicador de lo que nos espera? Puede que sea una guía pero en ningún caso una garantía.

"De persistir el actual ambiente (económico) mundial, habrá un giro hacia el dominio del mercado" afirma Raghuram Rajan, profesor de la escuela de negocios de la Universidad de Chicago. No obstante, añade que una crisis económica financiera podría traer consigo un severo retroceso, similar al acontecido en los años 30.

" En medio de una gran depresión o durante los preparativos de guerra uno decide tomar el control de la situación" asegura. "Se trata de mandar y controlar. Los mercados de capitalismo impersonal son muy difíciles de controlar. Ese es el objetivo de los mercados; se alejan de la concentración del poder. Pero en una crisis las jerarquías se defenderían a sí mismas. Los mercados no pueden hacerlo.

Libre flujo de capitales. Pero incluso hoy en que parece dominar el capitalismo impersonal, este estilo darwiniano da que pensar. Y por muy buenas razones: casi cada elemento de su composición gente libre, mercados libres y un flujo global de capital instantáneo han causado penurias y drisis en alguna parte.

Un ejemplo es el flujo libre de capitales: Alo largo de los años 90, cada dos años ha habido un desastre económico relacionado con una crisis de divisas, desde Gran Bretaña y Suecia en 1992 a México y çArgentina en 1995 y Tailandia, Malasia, Indonesia y Corea del Sur en 1997, Rusia en 1998 y Brasil en 1998 y 1999.

Incluso prominentes académicos como Paul Krugman, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, han apoyado alguna forma de controles de capital, en un intento de poner freno al flujo desestabilizador de la entrada y salida de capitales de corto plazo en los mercados emergentes.

¿Y qué decir de los numerosos " programas de privatización alrededor del mundo? A principios de los 90, los gobiernos vendieron cientos de sus tesoros industriales: los países de Europa del Este contrataron los servicios de firmas de abogados neoyorkinas para llevar a cabo la venta de empresas, castillos y otras joyas de la corona.En algunos casos el resultado fue el desarrollo de industrias vibrantes.

A menudo, los esfuerzos privatizadores se toparon con dificultades. En américa Latina muchas empresas pasaron a manos de ejecutivos mediocres con buenas conexiones. En Rusia los activos quedaron en manos de los oligarcas.

Tendencias autodestrutivas

Incluso antes de las últimas crisis en los mercados emergentes, Georges Soros, uno de los más voraces cazadores de fortunas del capitalismo, publicitó su temor ante lo que considera las tendencias autodestructivas del sistema. Pese a que a inicios de los 90 Soros ganó al parecer U$S 1.000 millones especulando contra la libra esterlina, en 1997 escribió:" aunque he hecho una fortuna en los mercados financieros, ahora temo que la intensificación sin trabas del capitalismo sin interferencias y la extensión de los valores del mercado a todas las áreas de la vida esté poniendo en peligro nuestra sociedad abierta y democrática. Demasiada competencia y demasiado poca cooperación pueden causar desigualdades intolerables e inestabilidad"

El año pasado tras el inicio de la crisis rusa, Soros hizo sonar aún más las campanas de alarma y predijo que los gobiernos pondrían freno a una libre empresa sin cortapisas. "Ya puedo discernir el inicio de la crisis final" dijo. "Será de carácter político. Probablemente surgirán movimientos políticos indígenas que traten de expropiar a las empresas multinacionales y recapturar la riqueza nacional"

Evidentemente la reestructuración empresarial al estilo de los 90 es controversial e implica un tremendo costo en términos de empleos perdidos e industrias enteras están destinadas a pasar al olvido. Hoy en día, la transacción del socialismo al capitalismo es todavía un proceso delicado que no ha concluído. Las empresas estatales están todavía eliminando empleos en China. En Francia y Japón las empresas y gobiernos han vacilado, en lugar de rendirs a la tiranía de los mercados libres y buscan medidas graduales para reducir el personal de la empresas y entidades públicas.

Algunas de las mayores tensiones, no obstante, ocurren en países emergentes más prósperos como Brasil y Corea del Sur. Estas naciones han saboreado el éxito económico, pero sus redes de seguridad social son frágiles. En estos casos la reestructuración brutal causa enormes penurias humanas, en parte debido a que las expectativas creadas eran muy elevadas. Cuando Corea del Sur quedó sumida en una crisis a finales de 1997, los empleados que creían tener empleo de por vida se encontraron desempleados, sin pensión, posición social y con escasos ahorros.

Por lo tanto no es de extrañar que incluso si las economías funcionan mejor cuando dominan los mercados, el capitalismo impersonal es un polvorín político. Es por ello que a través de la mayor parte del siglo XX la "economía mixta" parecía la solución más pragmática. Incluso hoy los gobiernos absorben una enorme cuota de producción económica tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados.

Probablemente nadie ha narrado de forma más precisa este hecho que Daniel Yergin y Joseph Stanislaw en su libro publicado en 1998, "The Commanding Heights: The battle between Goovernment and the market place That is Remaking the Modern World". Los autores hacen referencia a como "los errores del mercado" se convirtieron en el principal temor económico en los 60 y 70, y como "los fracasos de los gobiernos" pasarona ser la preocupación de los 80 y los 90. Por supuesto el comunismo fé el mayor fracaso gubernamental de todos. Y con su colapso, los mercados inexorablemente asumieron el control en el terreno económico y en la batalla de las ideas.

Pero mientras el mundo comienza a aceptar el modelo de mercado, todavía tiene un largo camino por recorrer antes de apoyar un aspecto clave del modelo estadounidense: el espíritu empresarial.

En EEUU, Canadá, Israel y varios otros países, este modelo está en boga ya que más del 90% de la gente encuestada considera respetable la figura del empresario. En estados Unidos a finales del siglo XX existe una nueva glorificación del empresario que asume riesgos para crear una nueva empresa. Pero esto no ocurre en Europa, al menos todavía no. Ni tampoco en Japón donde solo el 7% de los adultos creen que es prestigioso empezar una empresa, ni en los países en desarrollo.

En algún lugar en medio de todo esto surge la figura de Joseph Schumpeter. El economista austríaco acuño el término" destrucción creativa" para describir la renovación sin fin de la economía, lo que, en su mayor parte, se debe a la labor pionera de los empresarios.

Y así a punto de entrar en un nuevo milenio,en lugar de preguntar qué tipo de capitalismo tendremos, quizás este sea un mejor interrogante ¿ Qué clase de capitalistas tendremos?

* Redactor de The Wall Street Journal