MALASIA DEMUESTRA QUE EL PROTECCIONISMO SÍ FUNCIONA

                                                                                               por Richard Freeman y Gail Billington.


El 1 de septiembre de 1998, en ejercicio de su soberanía, Malasia adoptó un control de cambios selectivo, junto con otras medidas de emergencia nacionalistas. Esto demostró al mundo que una nación puede sobrevivir rechazando totalmente los dictados de la facción británico - estadounidense -mancomunitaria (BEM) y su Fondo Monetario Internacional (FMI), que exige más monetarismo, más globalismo y más libre mercado. Un año después, podemos comprobar que Malasia ha tenido éxito, mientras que las naciones que siguieron al pie de la letra las recetas de la facción BEM enfrentan graves tropiezos económicos y aun la ruina.

En el curso de la crisis de 1998, la sobrevivencia de Malasia dependió de acciones tajantes y valientes. Una verdadera desintegración financiera mundial estaba desagarrando a Asia. En esa situación, los peones de la facción BEM, como el especulador George Soros y el FMI, enderezaron un ataque despiadado para devastar las monedas y las economías de Malasia, Tailandia, Corea del Sur e Indonesia. El 1 de septiembre de 1998, el primer ministro de Malasia, doctor Mahathir bin Mohamad, dejó estupefactos a la City de Londres y a Wall Street. En legítima defensa de su nación, adoptó el principio básico de la soberanía nacional: que un Estado nacional tiene la responsabilidad moral y la fuerza, si requiere hacer uso de ella, para proteger a su población y a la economía de depredadores privados. El Estado nacional, no los llamados ``libremercados'', es el que puede y debe regir la economía y toda cuestión de Estado.

Este concepto se entendió en la reunión celebrada en 1944 en Bretton Woods, Nueva Hampshire, y que le dio vida al sistema monetario de Bretton Woods; sus orígenes se remontan al sistema americano de economía leibniziano-hamiltoniano. Mahatir impuso un control selectivo de capitales, así como un estricto control de cambios: los flujos especulativos de ``dinero caliente'' no podrían ya entrar a Malasia para saquearla y luego fugarse de repente.

Mahathir suspendió de hecho la actividad del Central Limit Order Book, de Singapur, desde el cual los especuladores habían venido atacando la bolsa de Malasia. Además, aumentó el crédito bancario a la industria y la agricultura, y aumentó significativamente el presupuesto para el desarrollo de la infraestructura.

Ante el peligro, los financieros de la City de Londres y sus secuaces respondieron rabiosos y con amenazas. Un breve muestrario de las respuestas ilustra la batalla política de aquel momento: "La reciente imposición del control de cambios ha minado seriamente la confianza de los inversionistas extranjeros en Malasia y pone a la economía en una situación insostenible que podría afectar adversamente su crédito externo''.

Esta fue la advertencia que hizo el 10 de septiembre de 1998 la agencia de evaluación crediticia Fitch IBCA, de Londres. La Fitch IBCA no solamente predijo que Malasia perdería la  "confianza de los inversionistas'', sino que procedió a tratar de hacer quebrar a Malasia, rebajando a Malasia a la categoría F3 --la condición de chatarra-- en lo tocante a inversiones de corto plazo de divisas extranjeras.

Las restricciones del gobierno de Malasia efectivamente sacaron a Malasia del mundo de la inversión a los ojos de los inversionistas y de los agentes de inversión que operan fuera del país'', advirtió el Indice Mundial Dow Jones el 21 de septiembre de 1998. Dow Jones es propietario y editor del {Wall Street Journal.}

Algunos países, como Malasia, pueden irse a pique si persisten en sus medidas xenofóbicas contra el libre mercado'', declaró el especulador George Soros en su libro {La crisis del capitalismo global,} que escribió a fines de 1998, luego de que el doctor Mahathir tomara sus medidas de urgencia. Durante 1997, elQuantum Fund de George Soros, especulador estrella de la facción BEM, había especulado en contra del ringit, la moneda de Malasia, a fin de destruirla.

Finalmente, para no quedarse atrás, el 16 de noviembre, el vicepresidente Al Gore, en su famoso discurso en la cumbre del Foro de Cooperación Económica del Pacífico Asiático (APEC), celebrada en Kuala Lumpur, criticó las medidas de urgencia de Malasia, diciendo que `al libre mercado [debería permitírsele] obrar su magia'', y que `el proteccionismo de lo único que nos protege es de la prosperidad misma''. Gore alabó con arrogancia las manifestaciones públicas organizadas en contra del gobierno de Mahathir por círculos políticos ligados a Londres y al FMI.

Pero Mahathir no se arredró por esos ataques histéricos. El doctor Mahathir le había concedido en Malasia una entrevista a {EIR,} que se publicó en febrero de 1999, y en la que afirmó: `Nuestro llamados a las instituciones internacionales para que se restringiera el tráfico de divisas no encontraron respuesta.

No hicieron nada. Y nuestra moneda siguió cayendo y cayendo, lo que tuvo efectos muy nocivos en nuestra economía... Ibamos rumbo a la quiebra, el país entero hubiera quebrado si hubiésemos esperado a que el FMI frenara la especulación con divisas. {Como no iban a hacer nada, tuvimos que hacerlo nosotros mismos}''.

Lyndon LaRouche apoyó enérgicamente las acciones soberanas de Mahathir. Declaró que, aunque defensivas, eran medidas esenciales. La batalla que representaron esas medidas en contra del moribundo sistema financiero mundial, crearon condiciones para que se dé el paso siguiente: que las naciones soberanas adoptaren un Nuevo Bretton Woods, un nuevo sistema económico y monetario concentrado en fomentar el desarrollo. Debe subrayarse que Mahathir tuvo que combatir en dos frentes. Por un lado, tenía que detener la incesante agresión de la facción BEM que estaba minando al país desde el exterior, y, por otro, echar las bases para restaurar el crecimiento de la economía real, incluida la infraestructura. Otros dirigentes de Malasia contribuyeron a desarrollar y ejecutar esta política en Malasia, y de esta manera hicieron posible el resultado venturoso de esta batalla. En el curso del siguiente año, los financieros harían todo lo posible por destruir a Malasia. Veamos la dimensión del ataque británico en contra de Malasia; revisemos la gama de medidas soberanas de emergencia que asumió Mahathir; y examinemos el resultado de las mismas.

El desarrollo de Malasia. Primero, consideremos algunos aspectos de lo que Malasia ha hecho en las últimas tres décadas de construcción nacional. En el proceso de superar el subdesarrollo, el gobierno malasio, encabezado por Mahathir bin Mohamad desde 1981, ha realizado inversiones en infraestructura: salud y saneamiento, obras hidráulicas, educación, etc, lo que redundó en mejoras significativas en el crecimiento económico y las condiciones de vida.
         
La expectativa de vida en Malasia, se elevó de 62 años en 1970, a 72 años en 1997. La mortalidad infantil  se redujo de 45 decesos por cada mil nacidos vivos en 1970, a 10 en 1997. Esta última cifra es equiparable a la de muchas naciones del sector avanzado.

La  disminución del número de malasios que viven en la pobreza entre 1970 y 1995, se redujo de 90 por ciento, es decir 2,1 millones, a 200 mil individuos. Malasia construyó ferrocarriles, ferrocarril urbano en la ciudad capital, Kuala Lumpur, y una compañía nacional productora de automóviles llamada Protón (que utiliza autómatas en algunas plantas). También hizo varias presas, y estaba construyendo la presa Bakún, en Sarawak, cuando la crisis económica detuvo la obra. La guerra económico-financiera de la oligarquía se dirigió a parar ese progreso.

Guerra financiera.


En febrero de 1997, George Soros y otros operadores de fondos especulativos comenzaron especular en contra de la moneda de Tailandia, el baht. El 2 de julio, Tailandia puso a flotar su moneda. Al mismo tiempo, Soros y otros habían comenzado a especular en contra del ringgit malasio. Dos semanas después de la flotación del baht, Malasia decidió desligar al ringgit del dólar estadounidense, y dejar su moneda en flotación libre. El 1 de enero de 1998, el ringgit se había devaluado 35 por ciento.

El doctor Victor Wee, del secretariado del Consejo de Acción Económica Nacional (NEAC) de Malasia, presentó el 28 de junio de 1998, a la Asociación de Valores de China y a la Federación de Analistas de Valores de Asia, reunidas en Dalian, China, un discurso titulado ``La experiencia de Malasia en la crisis
financiera''. Declaró: ``Mientras tanto [durante 1998], un creciente número de quiebras empresariales y préstamos impagos afectó la disposición de los bancos a prestar.

El país sufrió un estrangulamiento crediticio severo, y toda la economía resintió los efectos del encogimiento de la demanda y las dificultades crecientes de las empresas''. El índice de la Bolsa de Valores de Kuala Lumpur (KLSE) se precipitó de los 1.271 puntos que alcanzó en febrero de 1997 a 267,2 el 1 de septiembre de 1998, una caída de 70 por ciento. Lo que es más importante, la economía física se postró. Entre el cuarto trimestre de 1997 y el primero de 1998, los embarques manufactureros de Malasia cayeron 10,4 por ciento. Esto reflejó el volumen de la producción (en ringgit constantes, con el ajuste de inflación, la producción manufacturera cayó todavía más, 18,2 por ciento). El sector agrícola se sotuvo un poquito más, pero comenzó a caer aceleradamente para el cuarto trimestre de 1998.

Así que el primer ministro Mahathir y el gobierno de Malasia se enfrentaban a la contracción de la economía física, bancarrotas por doquier y la contracción del crédito bancario. La guerra económica orquestada por los británicos era implacable.

Medidas de emergencia del 1 de septiembre de 1998. El doctor Mahathir sabía que las medias tintas no funcionarían en contra del enemigo que enfrentaba. El FMI le ofrecía sus venenosas condiciones a las naciones en la región: severos recortes presupuestarios; aumento de las tasas de interés (disque para proteger las monedas nacionales, pero que destruiría todavía más la industria y la agricultura de cada nación); crecientes privatizaciones, etc.

El programa del FMI no abordaba el problema fundamental: el crecimiento hiperbólico de los instrumentos financieros especulativos, como los derivados financieros, que absorbían la riqueza de la economía física, al mismo tiempo que precipitaban la bancarrota del sistema financiero mundial.

De hecho, el programa del FMI empeoró la destrucción originada por las nocivas acciones de la oligarquía financiera. Mahathir dictó un conjunto de medidas que iban en la dirección opuesta, apoyadas en la autoridad soberana del Estado nacional para regular la economía en beneficio de la nación y su posteridad.

La mayoría de esas medidas derivan de la perspectiva del sistema americano de economía.

1; {Control selectivo de capitales.}


El 1 de septiembre, con la institución del control selectivo de capitales, Mahathir detuvo la especulación en contra de Malasia, y la entrada y salida de dinero caliente.

Tres fueron los elementos principales de esta medida.

Primero, se le puso fin a la compraventa ilícita de acciones de Malasia fuera del país. La Central Limit Order Book, con base en el centro financiero de Singapur y que tenía cuentas en ringgit por el equivalente a entre 20.000 y 25.000 millones de dólares, fue clausurada el 15 de septiembre de 1998.

Segundo, se impuso el control de cambios. La moneda de Malasia ya no flotaría ni se cambiaríalibremente. Los tenedores de rinngits, fuera de Malasia, tendrían que llevarlos de vuelta al país antes de cierta fecha, después de la cual perderían todo su valor. Un individuo podría obtener dólares sólo a condición de comprobar que serían utilizados para un propósito económico legítimo. Además, se le fijó al ringgit --que se había devaluado muchísimo desde mediados de julio de 1998, cuando Malasia permitió la flotación de su moneda-- un tipo de cambio de 3,80 por dólar. Este sería el único tipo de cambio aceptado, y no se permitiría ningún otro. Esto estabilizó la moneda, y evitó que el banco central de Malasia, Bank Negara, tuviera que gastar (y posiblemente perder) un enorme monto de sus divisas extranjeras en el intento de sostener el valor de su moneda.

Tercero, como parte del control de capitales, Malasia impuso la regla que, una vez invertido en bonos o acciones en el país, el dinero proveniente del exterior no podría abandonar el país en el término de un año.

El control de capitales funcionó bien por 5 meses y medio; detuvo la especulación en Malasia. Se consideró que, para el 15 de febrero de 1999, las medidas de control de capitales podían aflojarse. En su lugar, en esa fecha, se adoptó la recaudación de un impuesto (con ciertas medidas especiales para el dinero introducido entre el 1 de septiembre de 1998 y el 15 de febrero de 1999). Pero, por lo que respecta a los inversionistas extranjeros la adquisición de acciones y bonos de Malasia, después del 15 de febrero, implicaba que las ganancias de esa inversión estarían sujetas al pago de impuestos si retiraban sus capitales del país; sin embargo, la suma principal de la inversión de los extranjeros no quedaba a pagar
impuestos.

La medida bloqueó toda inversión caliente de corto plazo, dado que las ganancias de corto plazo no podían ser retiradas de Malasia sin tener que pagar un impuesto significativo. La devaluación del ringgit y la especulación extranjera de corto plazo se detuvo en seco.

2. {Intereses bajos y liquidez para la economía real.}


Durante la fase asiática de la desintegración financiera mundial, la economía física de Malasia se contrajo, mientras que sus deteriorados bancos disminuyeron los préstamos, lo queamenazaba con un hundimiento aún más profundo de la economía física. El FMI recomendó a los países tomar su amarga medicina monetarista: debían aumentar los intereses y restringir el crédito. Mahathir decidió que Malasia rechazaría por entero las recetas del FMI. A sugerencia de Mahathir y del gobierno malasio, el Banco Negara redujo su tasa de intervención de tres meses. Empezó a bajarla en junio de 1998, a 11 por ciento, y la siguió bajando hasta junio de 1999, cuando se redujo a 6 por ciento, una reducción de 5 puntos porcentuales.

Normalmente, la tasa de intervención actúa como un piso bajo otras tasas de interés de la economía, lo que significa que la mayoría de las otras tasas podrían terminar por reducirse en esos 5 puntos porcentuales. El Banco Negara redujo también el llamado encaje obligatorio, es decir, el monto de las reservas que por ley cada banco de Malasia debe mantener.

La norma pasó de 13,5 por ciento a 6 por ciento, entre febrero de 1998 y el 16 de septiembre del mismo año. Reducir las reservas que un banco tenía que mantener liberó esos recursos para otorgar nuevos préstamos. Esto aumentó la liquidez del sistema bancario para favorecer a la industria y a la agricultura.

3. {Aumento del presupuesto federal para la infraestructura y el combate a la pobreza.}


En julio de 1998, el gobierno malasio creó una partida especial para la inversión en infraestructura.

El doctor Victor Wee señaló el 28 de junio de 1998, en su informe ``La experiencia de Malasia en la crisis financiera'', que en julio de 1998, ``el gobierno anunció también la creación de un
fondo de 5.000 millones de RM [ringgit] para obras de infraestructura, como transporte colectivo, ferrocarriles, puertos, carreteras, obras de abastecimiento de agua y obras de desagüe y alcantarillado''.

Esta es la clase de proyectos que el presidente Franklin Delano Roosevelt construyó en los Estados Unidos en los treintas. Además del fondo especial para infraestructura, el presupuesto de Malasia también le dio especial importancia a los programas para ``proteger a los sectores de bajos ingresos de los efectos adversos de la crisis financiera''. Esto incluyó programas de vivienda de bajo costo y provisión de abastos. Malasia cumplió su promesa de que los pobres no serían dejados a su suerte. Malasia no experimentó la explosión social de los sectores empobrecidos que ocurrió en muchas otras naciones en el mismo período.

4.{Banca y reorganización de empresas}.


Malasia creó tres entidades: Danaharta, una empresa de administración de activos para enfrentar el problema del gran número de empréstitos vencidos en la cartera de los bancos malasios; Danamodal, orientada a capitalizar y consolidar el sector bancario inyectando capital a bancos en problemas; El Comité de Restructuración de la Deuda Empresarial, para facilitar la restructuración y reducción de deudas malas de empresas viables. La reorganización de la banca y la deuda de empresas fue un aspecto auxiliar pero beneficioso de todo el paquete de emergencia.

El doctor Mahathir ha relatado que, cuando concibió la idea de imponer el control selectivo de capitales, hubo desacuerdo y resistencia dentro del gabinete del gobierno malasio. A la larga, el doctor Mahathir convenció a los miembros de su gabinete de la necesidad de esta perspectiva, entre ellos, inicialmente, a Anwar Ibrahim, quien en septiembre de 1998 era ministro de hacienda de Malasia. Finalmente, los amigos de Anwar Ibrahim en los círculos de Londres y Wall Street obligaron a éste a oponerse públicamente a esta perspectiva.

Los enemigos de Malasia contaban con el fracaso de la política de Mahathir, esperanzados en que Malasia sufriría el desempleo en masa y la desintegración económica. Hasta instigaron manifestaciones en Malasia con el propósito de desestabilizar y quizá derrocar a Mahathir. Sus esfuerzos fueron vanos.

El éxito.

La economía de Malasia se encontraba seriamente dañada. No podía esperarse que Mahathir anunciara las medidas de urgencia que dio a conocer el 1 de septiembre y que, en cosa de días, la economía se recuperara. Pero, en un tiempo muy razonable, la economía se ha enderezado. Para mediados de este año, la diferencia era francamente notable. Entre junio de 1998 y junio de 1999, el ensamblaje y manufactura de vehículos de motor se disparó en 112 por ciento, aumentando de un índice de 75,8 a un índice de 160,5.

Entre junio de 1998 y junio de 1999, la producción de hierro y acero se elevó en 41 por ciento, aumentando de un índice de 89,6 a uno de 126,7. Entre junio de 1998 y junio de 1999, la elaboración de alimentos aumentó en 16 por ciento. Junto con el aumento en el presupuesto federal para abastos, Malasia le aseguró a su población alimentos suficientes.

Durante el mes de junio de 1998, el promedio, los bancos malasios otorgaron 4.980 millones de ringgit en crédito a la industria, la agricultura, etc., por semana; durante el mes de febrero de 1999, en promedio los bancos erogaban 6.55 mil millones de ringgit por semana en préstamos a esas mismas áreas económicas. La política de aumentar el crédito bancario para inyectar liquidez a la manufactura, la agricultura, y el sector productivo de la economía, ha funcionado.

Es contrastante la caída del volumen de préstamos en México, bajo los dictados de las condicionalidades del FMI. Entre 1994 y 1998, el volumen del crédito otorgado por los bancos comerciales mexicanos se redujo en 63 por ciento. La industria de México se ha contraído drásticamente. Finalmente,  Malasia ha aumentado sus reservas extranjeras de un nivel de 20.500 millones de dólares en junio de 1998, a 31.700 millones en julio de 1999.

La política económica de un estado nacional soberano sólo puede funcionar si se establece una solución al problema más extenso del moribundo sistema financiero mundial en bancarrota. El doctor Mahatir ha comprendido cabalmente esto, al afirmar que el mundo debe avanzar ahora a una ``nueva arquitectura financiera''.

Lyndon LaRouche ha situado con rigor científico esta perspectiva en la forma de un sistema financiero, un Nuevo Bretton Woods, alrededor del Puente Terrestre Euroasiático, el proyecto de desarrollo del siglo XXI.

Es más que evidente que la orientación de Malasia ha sido un éxito.

Su resultado contrasta en aguda contradicción con el resultado en Tailandia e Indonesia, donde los programas y condicionalidades del FMI y la facción BEM fueron instrumentados. La economía de Tailandia se ha contraído dramáticamente; la economía de Indonesia se está desintegrando, en parte, por causa de los planes de desestabilización política dirigidos por la facción BEM.

Lo que Mahathir demostró, es que el método económico basado en el principio de la soberanía funciona. Malasia es una pequeña nación de 22 millones de habitantes; resistió el ataque de los financieros internacionales, y los derrotó. Pero subyace aquí un asunto de moralidad, que debiera ser el punto de vista de la economía. Otras naciones se acobardaron frente a los financieros especuladores y fueron derrotados. Malasia en general, y Mahathir en particular, reflejan el hecho de que la valentía y el coraje que mantienen son el elemento que hace posible realizar las grandes tareas. Naciones e individuos que dominen esta cualidad pueden poner fin a este moribundo sistema financiero mundial.-

Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro@fibertel.com.ar