Día de la Tierra

Este documento desea expresar en el Día de la Tierra 2000 a los numerosos núcleos de población víctimas agudas de la contaminación ambiental en la zona Metropolitana.

Millares y millares de víctimas invisibles de un genocidio tenaz que se ensaña con los más pobres y con los mas débiles y que aun carece de un Garzón que logre transformarlos en los querellantes de algún alto tribunal internacional.

Porque lo que se está cometiendo, amparado en la ignorancia y en la lenidad es un crimen de lesa humanidad, que se hace de innumerables vidas menguadas en  plena juventud, senilidades tempranas, múltiples discapacitaciones, tumores, abortos espontáneos, sufrimientos y deformaciones que espantarían al infierno del Dante.

Y los políticos que nos gobiernan han forjado ese largo camino paso a paso, piedra a piedra, con incontables zancadillas y agachadas, connivencias, distracciones, negociados, fechorías mil y dobles discursos propios de la política criolla. Y ahora que se entreabren las puertas del Apocalipsis aun se niegan a reconocer sus responsabilidades.

La idea que nos galvaniza es la de aunar en este Día de la Tierra 2000 y en este proyecto de emergencia ambiental a los vecinos de Athanor de Munro contaminados con Thalio, a los vecinos víctimas del incendio de Ceras Jhonson en San Martín envenenados con benceno y otros tóxicos, a los de Dock Sud víctimas de la coquera y de la Shell, a los de Morón afectados por las dioxinas del crematorio, a los pobladores de las riberas inmundas del Matanza, del Luján y del Reconquista, a los deudos de tantos jovenes ahogados en las cavas, a las incontables víctimas del furioso tránsito urbano y a todos aquellos que deseen sumarse para intentar conmover el corazón negro del Poder.

EMERGENCIA AMBIENTAL PARA DEFENDER LA VIDA AMENAZADA

La concentración de habitantes en el primero y segundo cordón del Conurbano bonaerense, que arribaron escapándole a la pobreza y a la crisis del campo,  no ha seguido un plan urbanístico porque fue el resultado  de negocios inmobiliarios y de estructuras del poder político que por ignorancia o por  negligencia no tuvieron la previsión de preservar la calidad de vida de los habitantes.

A ello podemos sumar el indisimulable desprecio respecto a la salud y a la seguridad de sus propios trabajadores y de sus ocasionales vecinos por parte de algunos Empresarios que, aprovechan las debilidades de nuestra legislación y la falta de decisión política por hacer respetar los derechos constitucionales.

Para deteriorar la calidad de vida en el conurbano contribuyen decisivamente fábricas grandes y pequeñas de la llamada industria sucia.

Polucionan el aire con las emanaciones tóxicas que eliminan a través de sus chimeneas y con sus efluentes contaminan el agua de los ríos, de los arroyos y de las napas subterráneas establecimientos no se encuentran  en parques industriales sino inmersos en barriadas populosas que se ven obligadas a desarrollar su existencia conviviendo con diversos tóxicos: metales pesados, talio, ácido sulfúrico, benzeno, etc.

Esta industria sucia depende de tecnologías que fueron proyectadas con desprecio al medio ambiente y a la salud humana. Tienen además la ventaja de una falta suficiente de control por parte del Estado respecto a sus efluentes y emanaciones contaminantes.

Así la responsabilidad es compartida por los directivos de las industrias y por los encargados de ejercer el poder de policía. Ninguno de los dos cumple con la ley fundamental de preservar la vida de los habitantes de la Nación y sólo le resta a la población  el organizarse para reclamar y denunciar estos delitos aberrantes. Este diagnóstico describe un panorama en que se  nos coloca frente a la amenaza constante de crisis ambientales.

En función de estos escenarios de crónica emergencia, los gobiernos provinciales y municipales deberán cambiar inexorablemente y avanzar hacia formas superiores del desarrollo local con equidad y sustentabilidad.

Estos cambios requieren indefectiblemente democratización de las decisiones y participación ciudadana en la formulación de las políticas.

LAS FORMAS ARCAICAS DE LA POLITICA Y LAS NUEVAS DEMANDAS

Lamentablemente, los Municipios distan bastante todavía de ser el lugar de práctica y desarrollo de la  Democracia.

Por el contrario, son muchas veces reducto de las formas más atrasadas de la política que conllevan la manipulación de poblaciones cautivas.

En ese contexto, los Consejos Deliberantes suelen resultar meras instancias de aprobación de los proyectos del Ejecutivo.

Existe poco interés político por reconocer el surgimiento de las nuevas demandas, especialmente las que se vinculan con el medio ambiente y la calidad de vida, y las relaciones con la población son construidas principalmente mediante el clientelismo, no tan sólo en términos políticos sino también en lo que hace al consumo de servicios. La población de vecinos es transformada de esa manera en meros usuarios.

La acumulación de problemas ambientales y la persistente falta de respuestas por parte de los gobiernos, amenaza con hacernos entrar en zona de crisis permanente o de colapso ambiental.

Muchos de estos graves problemas son consecuencia de largos años de gestiones municipales sin planificación,  en que se daban por sentado que los recursos ambientales eran ilimitados y  se sobrestimaba  la capacidad ordenadora del mercado y de las iniciativas privadas.

Hoy pagamos el precio de esas improvisaciones,  de la falta de una visión estratégica y de un compromiso con la gente.

La recurrencia de desastres tales como inundaciones, problemas cloacales, emisiones de nubes tóxicas, contaminaciones irreversibles de la napa, accidentes en incineradores y otras empresas de tercer grado diseminadas sin orden ni concierto alguno en medio del tejido urbano, nos permite constatar que sepersiste en marginar a los actores, que somos todos nosotros, tanto de las soluciones como de la planificación.

Es urgente implementar gestiones de riesgo de desastres ambientales en cada uno de los municipios, bajo los criterios de participación y de representación ciudadana, y realizar análisis anticipado de riesgos e impactos ambientales antes de decidir políticas.

¿CON QUIÉN CONVERSAR SOBRE NUESTRAS DEMANDAS?

Nos preguntamos cómo instalar los desafíos que implican la creciente contaminación del Medio Ambiente y el deterioro de los recursos, napas, suelo y aire, en esos modelos obsoletos de administración municipal, cuando las más de las veces una falsa polarización entre políticos y técnicos, nos priva hasta de interlocutores válidos con los que tratar nuestras demandas y ser comprendidos.

Asimismo nos interrogamos en cómo consensuar políticas de prevención de riesgos y de reparación con dirigencias locales ignorantes de los criterios modernos de la planificación urbana y que no dan prioridad en la escala de sus objetivos a la calidad de vida de los vecinos.

Si los políticos  continúan ignorando en su quehacer cotidiano que los ruidos molestos, la agresión de la publicidad y el tránsito, la polución del aire y las emisiones tóxicas, la falta de espacios verdes,  el riesgo de los ciclistas por falta de bicisendas en las rutas, la constante muerte de jóvenes y niños en las tosqueras, la contaminación espantosa del Reconquista, del Luján y del Matanza, son también sus responsabilidades y que son por lo tanto los desafíos que deberían resolver como gobernantes, nos resulta difícil imaginar que sean capaces de prever o de enfrentar las gravísimas situaciones de crisis ambiental que se ciernen sobre nosotros en el área metropolitana. La banalización  de la vida democrática ha contribuido decisivamente a la emergencia ambiental en que vivimos.

Es imposible separar los riesgos ambientales de lo "político" si es que interpretamos la política como el modo de vivir en sociedad. Por eso demandamos la recuperación plena del concepto de ciudadanía y que se privilegie en los espacios de toma de decisión la participación y la representación  de los involucrados.

HACER OIR NUESTRA VOZ Y DEMANDAR JUSTICIA

En este 22 de abril del 2000, Día de la Tierra,  más de 500 millones de personas llamarán la atención alrededor del mundo por asuntos ambientales especialmente por la creciente contaminación y pérdida de calidad de vida que se sufre en las grandes ciudades.

Esta base de acción ciudadana simultánea fortalecerá la conciencia sobre la necesidad de preservar el medio ambiente y establecerá mayores apoyos públicos para las políticas y prácticas de prevención de riesgos que proponemos.

Si el deber del Estado es velar por el bienestar y por la vida de los habitantes y si la Constitución Nacional nos da derechos a un medio ambiente sano, y si no encontramos respuestas al permanente daño y riesgo de vida que sufrimos, ya sea por incompetencia o desidia de los dirigentes o por vacíos legales existentes, está en nuestros derechos el de apelar, en el Día de la Tierra 2000, a las más altas instancias de la República para hacer oír nuestra voz y demandar justicia.

Carlos Longarini 4756-1010 clongarini@edesur.com.ar

Valentin Stigli vstigli@intramed.net.ar

Jorge Eduardo Rulli 0220 7743545 rtierra@infovia.com.ar

Gladys Enciso gladys_enciso@ciudad.com.ar