Se viene el ALCA  
(Area de Libre Comercio de las Américas)

                                                      Julio C. Gambina*  
                                                                                            
 

En la ciudad canadiense de Québec se realizará en abril
del 2001 la  Tercera  Cumbre de  los 34 Presidentes  de 
América destinada ala conformación del ALCA, el     Area 
de  Libre  Comercio  de  las  Américas,  que  tiene crono-
grama de inicio para el 2005  y  ha  fijado  una  reunión
previa de Ministros de  Comercio y/o de Economía en el 
mismo mes en Buenos Aires. La primera cumbre aconte-
ció enMiami en 1994 y la segunda en Santiago de Chile
en 1998.                                                                                    
Ambas cumbres fueron fogoneadas por la administración       
  ¿Donde guardaremos nuestro segundo coche?
Clintony constituyen una adecuación de la Iniciativa 
para las Américas(IPA) que había sostenido Bush en 1990.

Se trata de una estrategia estadounidense que busca afirmar su hegemonía en la región geográfica más cercana a su territorio y se inscribe en la disputa por la dominación regional y mundial que sostiene con la Unión Europea y el Japón. Cuenta a favor con los intereses de las transnacionales originarias de los EEUU radicadas en nuestros países y de aquellas que buscan nuevos mercados. Se suma a ello el peso del gobierno de los EEUU en la conducción de los organismos financieros internacionales, particularmente el FMI y el BM. Pero también debe adicionarse el común denominador de las políticas económicas que son hegemónicas en América Latina y el Caribe, proclives a la apertura económica, la desregulación y el aliento a la iniciativa privada. Todos instrumentos que favorecen el interés por establecer una zona de libre mercado desde Alaska hasta Tierra del Fuego.

¿Qué integración?

Un interrogante que es necesario formular requiere indagar sobre los porqué una categoría propia de la independencia latinoamericana, como la integración, es hoy asumida por la tríada de poder que se expresa en la región: el gobierno de EEUU, el capital más concentrado y transnacionalizado, incluyendo aquellos de origen local y los gobiernos de nuestros países. Y por supuesto, se asume con otro sentido. No ya para fomentar la independencia económica, sino para profundizar lazos de dependencia y subordinación del consumo y la inversión a las demandas del Imperio. Aunque hablamos de economía y particularmente de comercio, bajo las formas de importaciones, debe apuntarse el impacto cultural que supone el consumo de mercancías que expresan la generalización de un determinado modo de vida. No sólo es cuestión de hamburguesas, sino que  también se trata de la industria cultural que proveen  el cine, los medios de comunicación, la música, el arte, etc.

De categoría programa, sostenida en las propuestas antiimperialistas y contra la dependencia económica de los EEUU, la integración fue apropiada en el púlpito de la globalización, en tanto inserción subordinada en las condiciones de la acumulación capitalista resultante al final de la bipolaridad mundial previa a los noventa. El camino recorrido en esta senda de integración subordinada impulsó en cada país a la baja de los salarios directos e indirectos y a la recomposición de la tasa de ganancia de empresas de elevada composición orgánica de sus capitales. Esa baja salarial se expresa tanto por las modificaciones de la relación entre las patronales y los trabajadores, como por las formas de organización del trabajo y las distintas maneras de flexibilización, las que han contribuido a la precariedad laboral, la informalidad en el empleo y el desempleo. Pero también en la disminución relativa de los gastos públicos sociales en materia de alimentación, educación, salud, vivienda y otros que hacen a derechos y necesidades esenciales de la población.

El propósito implícito de ese recorrido se hizo para allanar el camino a las inversiones en la región y la lubricación de la circulación de dinero, capitales y mercancías, incluyendo aquellos que se negocian en el mercado paralelo o irregular y demandan luego maniobras de “lavado”. Sólo en Argentina y en la década del 90 ingresaron 180.000 millones de dólares, con destino principal en la compra de empresas públicas privatizadas, empresas de capitales privados locales; al mercado especulativo y bajo la forma de préstamo, principalmente al Estado. Es cierto también, que por imperio de la apertura de la cuenta de capitales resulta importante la salida de capitales al exterior, ya sea en concepto de intereses pagados de la deuda externa, como remesas de utilidades al exterior y también como fuga de capitales.

La hegemonía integral

El ALCA es una estrategia que se articula con otras iniciativas norteamericanas y que involucran a los gobiernos de nuestros países. En ese sentido se inscribe, especialmente la Argentina, en tareas de gendarme mundial asumida por las tropas norteamericanas, algunas de cuyas misiones fueron encubiertas bajo formas de ayuda humanitaria. Pero también es el caso de la intromisión directa en la zona, a la que pretende asociar a los gobiernos de Latinoamérica, tal como el bloqueo a Cuba desde hace años y ahora acontece con el Plan Colombia. Puede afirmarse que es parte de una escalada integral para afirmar hegemonía económica, política, militar y cultural en un territorio que EEUU ha considerado siempre como propio.

Debe considerarse al NAFTA, o Tratado de Libre Comercio del Norte entre EEUU, Canadá y México como un ensayo general, ya que había dudas de la integración mexicana al bloque en cuestión. La experiencia desarrollada desde su inicio es altamente favorable a las clases dominantes de esos países, con movilidad de capitales en la búsqueda de reducir la inversión en fuerza de trabajo y elevando la tasa de explotación y con ella la tasa de ganancia. Desde la producción industrial bajo la forma de “maquila” y la transferencia de fábricas “sucias” en territorio mexicano, el resultado ha sido de incremento de la rentabilidad de los capitales y un fuerte aliento al comercio de producción estadounidense en la zona.

Pese a los intentos de Chile e incluso del MERCOSUR por ser partes del acuerdo comercial del norte, la realidad de la disputa política al interior de la hegemonía de EEUU, entre republicanos dominando el Congreso y demócratas en el Ejecutivo, ha demorado todo proyecto por acelerar los términos de la vinculación comercial y económica de Norteamérica con la región latinoamericana y caribeña. En esas dificultades es que ha encontrado eco el avance de proyectos de integración regional, los que han estado muy lejos de los objetivos que dichos programas tuvieron en anteriores épocas, incluso aquellos que entusiasmaron a las burguesías industrialistas y a los gobiernos desarrollistas en las décadas de los sesenta y setenta, incluso hasta los ochenta.

La realidad dominante en los acuerdos integradores tienen el sello de la hegemonía del pensamiento neoliberal que impregna la experiencia de los acuerdos más recientes, tal el caso del MERCOSUR, que ha servido de experiencia para la adecuación de los protocolos de otros emprendimientos similares con vigencia anterior, tales como el Mercado Común Centroamericano y la Comunidad Andina de Naciones. Todos estos acuerdos tienen un grado de contradicción con las aspiraciones de la estrategia de los EEUU y sin embargo están muy lejos de expresar intereses confrontados. Es que han sido configurados en coherencia con las políticas dominantes y se han constituido en un mecanismo adecuado para favorecer la inserción de los capitales más concentrados de los países miembros en cada tratado de integración. Es así como los trabajadores y otros actores sociales subordinados se encuentran muy lejos de percibir beneficios de los mecanismos de integración regional.

  El grito de Chiapas y los gritos globales

Esa es la razón por la que a muchos sorprendió la simultaneidad del reclamo de los aborígenes y campesinos de Chiapas con la inauguración del tratado de integración del norte. Allí quedaba claro quiénes eran los excluidos de una propuesta que satisfacía a las clases dominantes. Debe reconocerse en la revuelta de Chiapas el primer grito de respuesta y protesta a una propuesta global, y a decir verdad, terminó encarnando desde la solidaridad internacional de los pueblos, una condena mundial a las aspiraciones de subordinación que propone la integración sustentada por el orden transnacional.

Ese grito inicial se propagó de diversas formas y su eco se materializó a los pocos años en múltiples manifestaciones que ampliaron esa voz de protesta en las principales capitales y ciudades del capitalismo desarrollado contemporáneo. Desde Seattle a Praga, por mencionar las más sonoras en el último año, pero también siglas y denominaciones que comienzan a ser familiares, tales como ATTAC, Diálogo 2000 o Jubileo Sur. Son todas expresiones de un movimiento que lucha por extender la conciencia sobre los propósitos de una mundialización que sesga sus beneficios en núcleos muy reducidos de la sociedad, precisamente aquellos que hacen la dominación a partir de su poder económico y su influencia en la política, la cultura e incluso la capacidad de represión.

Uno de los problemas que obstaculizan la extensión de estos movimientos entre los diversos actores sociales subordinados, radica en el consenso logrado por el pensamiento hegemónico. Es un lugar común entre muchos explotados y excluidos, el reconocimiento de la imposibilidad del hacer alternativo. El resultado es la pasividad, con la cual se favorece el cumplimiento de las profecías preanunciadas de “único camino” que sostienen los gobernantes y el discurso político dominante. El reciente Tercer Encuentro por un Nuevo Pensamiento impulsado por la CTA y otros movimientos sociales, políticos y culturales, tanto como intelectuales y militantes de organizaciones diversas, trató de dar respuesta a ésta problemática. En la discusión sostenida bajo el lema “Movimiento Social y Representación Política”, se acordaron una serie de iniciativas a impulsar, entre las que se destaca la promoción de una protesta contra la reunión de Ministros a realizarse en abril próximo en Buenos Aires, con motivo del establecimiento del cronograma del ALCA hacia su lanzamiento en el 2005.

La cita porteña

No se trata solamente de una “movida local”, ya que son muchas las organizaciones que desde otras partes del mundo, particularmente de América Latina, están planteando converger sobre la Capital de la Argentina. Es el espíritu que rondará la reunión de Centrales Sindicales del Cono Sur a realizarse a comienzos de diciembre en Brasil y forma parte de los planes de trabajo en discusión en el Comité argentino de auspicio al Foro Social Mundial a realizarse del 25 al 30 de enero de 2001 en Porto Alegre, Brasil y que reunirá a más de 2500 personas provenientes desde todo el mundo.

El asunto a considerar es que junto a los propósitos del Imperio, también comienzan a visualizarse las propuestas alternativas, tales como el impuesto al movimiento de capitales especulativos, que inspirado en la propuesta del premio Nobel de Economía, James Tobin, propiciamos en ATTAC, que en América Latina ya ha organizado grupos en Brasil, Chile, Uruguay y se preparan para su lanzamiento en Paraguay, México y Bolivia y que entre nosotros, junto a su núcleo originario en Buenos Aires, se extiende en Rosario, Córdoba, Mendoza, la Patagonia, La Plata, Avellaneda y otras ciudades y cuenta ya con iniciativas legislativas en algunos parlamentos municipales y provinciales.

Se trata de propuestas que se articulan con otras que sustentan un conjunto de grupos y movimientos sociales y políticos. Pretenden ser parte de una nueva dinámica social que aporte a la construcción de otro orden económico, político y cultural, que satisfaga las demandas y aspiraciones de la mayoría que hoy niega el poder transnacional. Es un componente de la realidad que pugna por hacerse visible y aspira a impulsar un contagioso espíritu movilizador para la cita porteña, de cara a la recuperación de la integración para un proyecto de independencia y liberación en América Latina.

Buenos Aires, noviembre de 2000.                              Volver a la página principal

 

* Profesor de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario. Coordinador del Comité de Coordinación de ATTAC–Argentina, Asociación por un Tributo a las Transacciones especulativas y de Ayuda al Ciudadano.  E-mail: attac@rcc.com.ar